Notas informativas/ Resúmenes de trabajos científicos publicados en otras revistas

ANALES DEL SISTEMA SANITARIO DE NAVARRA
Notas Informativas





The relationship between glycogen synthesis, biofilm formation and virulence in Salmonella enteritidis

M.A. Bonafonte1, C. Solano1, B. Sesma2, M. Álvarez2, L. Montuenga3, D. García-Ros3, C. Gamazo1

1. Departamento de Microbiología. Universidad de Navarra. Pamplona
2. Instituto de Salud Pública de Navarra
3. Departamento de Anatomía Patológica. Universidad de Navarra

Abstract. Salmonella enteritidis accumulated large quantities of intracellular polysaccharide when grown in unrestricted nutrient conditions. Dense, abundant cytoplasmic granules were observed by electron microscopy in sections stained by the periodic acid-chlorite technique, indicating that the polysaccharide was of the glycogen type. When biofilm-producing S. enteritidis was pre-incubated in media containing increasing levels of glucose concentration, the levels of both cytoplasmic glycogen and biofilm rose correlatively to a point where a ceiling effect was observed. Studies carried out with activators and inhibitors of glycogen biosynthesis confirmed that biofilm was formed from glycogen cell stores. On the other hand, the virulence of the biofilm-producing strain in infected chickens increased proportionally to the amount of stored glycogen, suggesting a possible role of the glycogen depot in the virulence of S. enteritidis. (FEMS Microbiology Letters 2000; 191: 31-36).

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Recidiva y factores pronósticos tras tratamiento con antitiroideos en la enfermedad de Graves-Basedow. Estudio multicéntrico en el norte de España

E. Menéndez1, E. Anda1, J.J. Barbería1, N. Valdés2, A. Rabal2, F. Díaz-Cadórniga2, J. Santamaría3, J.A. Vázquez3

1. Servicio de Endocrinología. Hospital de Navarra. Pamplona
2. Servicio de Endocrinología. Hospital Central de Asturias. Oviedo
3. Servicio de Endocrinología. Hospital de Cruces. Baracaldo

El tratamiento con fármacos antitiroideos es la opción inicial más utilizada en nuestro país para el tratamiento del hipertiroidismo por enfermedad de Graves-Basedow. Para evaluar el resultado a largo plazo de este tipo de tratamiento hemos estudiado 773 pacientes diagnosticados entre 1975 y 1994 en tres hospitales del norte de España (Hospital Central de Asturias, Hospital de Cruces y Hospital de Navarra) después de un tiempo medio de seguimiento tras la retirada de los antitiroideos de 46 ± 33,1 meses. Los resultados mostraron una probabilidad de recidiva del hipertiroidismo del 42,9% al año, del 59,8% a los 3 años, del 67,9% a los 5 años y del 78,9% a los 10 años. El tamaño del bocio se correlacionó muy significativamente con la probabilidad de recidiva (p<0,0001), mientras que del resto de las variables estudiadas (edad, sexo, tamaño del bocio, duración del tratamiento, positividad de los anticuerpos antitiroideos y de los TBII) sólo la positividad de los TBII al final del tratamiento influyó de forma muy significativa (p<0,05). En conclusión, tras un seguimiento a largo plazo después del tratamiento con antitiroideos se observa una alta tasa de recidiva del hipertiroidismo en la enfermedad de Graves-Basedow, que llega a ser del 79% a los 10 años, siendo el tamaño del bocio el factor fundamental a la hora de predecir esta recidiva. (Rev Clín Esp 2000; 200: 69-73).

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Liposarcoma de cordón espermático: criterios de diagnóstico diferencial y tratamiento

M.L. Gómez, I. Pascual, A. Córdoba, C. Valenti, M. Manrique, L. Garrón

Servicio de Anatomía Patológica y Servicio de Urología. Hospital de Navarra

Objetivo. Describimos el caso de un liposarcoma de cordón espermático en un hombre joven, destacando los problemas de diagnóstico diferencial clínico e histopatológico.

Métodos y resultados. Se le extirpó una tumoración de 8 x 7 cms. El diagnóstico patológico fue de liposarcoma bien diferenciado con áreas mixoides. En un segundo tiempo se realizó una orquiectomía radical izquierda. Actualmente el paciente se encuentra bien, sin metástasis.

Conclusiones. Los liposarcomas paratesticulares son tumores raros, lo que dificulta establecer pautas de tratamiento, pronóstico y diagnóstico diferencial. El diagnóstico pre-operatorio es difícil, si bien la ecografía y TAC pueden ser de gran ayuda. Al igual que en los liposarcomas de otras localizaciones es de valor pronóstico el tipo y grado histológico del tumor. El tratamiento de elección es la orquiectomía radical inguinal. (Arch Esp Urol 2000; 53: 65-67).

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Estudio caso-control de marcadores de estrés oxidativo y metabolismo del hierro plasmático en la enfermedad de Parkinson

R. Larumbe1, J.V. Ferrer1, JJ Viñes2, D. Guerrero1, P. Fraile3

1. Centro de Investigación Biomédica. Servicio Navarro de Salud
2. Servicio de Docencia e Investigación. Departamento de Salud. Gobierno de Navarra
3. Laboratorio del Instituto de Salud Pública. Servicio Navarro de Salud

Fundamento. Existe cada vez más evidencia de la implicación de mecanismos de estrés oxidativo en la enfermedad de Parkinson. Se han descrito en la sustancia negra niveles menores de GSH, aumento del depósito de hierro, aumento de los productos derivados de la peroxidación lipídica y alteraciones del complejo I mitocondrial. Sin embargo, son escasos los estudios de niveles de antioxidantes en sangre periférica y de la influencia del consumo de nutrientes en el desarrollo de la enfermedad.

Métodos. Se estudia en un grupo de 79 pacientes con enfermedad de Parkinson idiopática y en un grupo control de 107 sujetos, equiparados por edad, sexo y lugar de residencia, los niveles plasmáticos de: Glutatión reducido (GSH), Malonildialdehído (MDA), ácido úrico, tocoferol, b-caroteno, licopeno y diversos parámetros del metabolismo del hierro. Así mismo, se estima el consumo de ciertos antioxidantes a partir de una encuesta dietética.

Resultados. Hemos encontrado diferencias significativas (p≤0,001) en los niveles plasmáticos de GSH entre casos (0,10 µmol/ml ± 0,06) y controles (0,29 µmol/ml ± 0,12). De igual modo, los niveles de ácido úrico en plasma fueron más bajos (p≤0,05) en los casos (4,96 mg/ml ± 1,96) que en los controles (5,39 mg/ml ± l,13). No hemos encontrado diferencias significativas de los niveles plasmáticos de MDA, tocoferol, b-caroteno y licopeno. Respecto al metabolismo del hierro, en los pacientes con EP encontramos valores de ferritina y de transferrina significativamente mayores que en los controles, con un índice de saturación de la transferrina menor (p≤0,05). El hierro no mostró cambios significativos entre casos y controles.

Conclusiones. Los resultados de este estudio apoyan la posible implicación del estrés oxidativo en la patogénesis de la enfermedad de Parkinson y, a la vez, evidencian alteraciones de algunos parámetros en sangre periférica en concordancia con hallazgos conocidos en la sustancia negra. (Rev Esp Salud Pública 2001; 75: 43-54).

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Effects of strength training on muscle power and serum hormones in middle-aged and older men

M. Izquierdo1, K. Häkkinen2, J. Ibáñez1, M. Garrues1, A. Antón1, A. Zúñiga1, J.L. Larrión3, E.M. Gorostiaga1

1. Centro de Investigación y Medicina del Deporte de Navarra. Gobierno de Navarra
2. Department of Biology of Physical Activity and Neuromuscular Research Center. University of Jyväskylä, FIN-40351 Jyväskylä, Finland
3. Servicio Navarro de Salud. Hospital de Navarra. 31002 Pamplona, Navarra. Spain

Effects of 16-wk strength training on maximal strength and power performance of the arm and leg muscles and serum concentrations [testosterona (T), free testosterona (FT), and cortisol] were examinad in 11 middle-aged (M46; 46 ± 2 yr) and 11 older men (M64; 64 ± 2 yr). During the 16-wk training, the relative increases in maximal strength and muscle power output of the arm and leg muscles were significant in both groups (P < 0.05-0.001), with no significant differences between the two groups. The absolute increases were higher (P < 0.01-0.05) in M46 than in M64 mainly during the last 8 wk of training. No significant changes were observed for serum T and FT concentrations. Analysis of covariance showed that during the 16-wk training period, serum FT concentrations tended to decrease in M64 and increase in M46 (P < 0.05). However, significant correlations between the mean level of individual serum T and FT concentrations and the individual changes in maximal strength were observed in a combined group during the 16-wk training (r = 0.49 and 0.5, respectively; P<0.05). These data indicate that a prolonged total strength-training program would lead to large gains in maximal strength and power load characteristics of the upper and lower extremity muscles, but the pattern of maximal and power development seemed to differ between the upper and lower extremities in both groups, possibly limited in magnitude because of neuromuscular and/or age-related endocrine impairments. (J Appl Physiol 2001; 90: 1497-1507).

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Differentiating primary from secondary negative symptoms in schizophrenia: a study of neuroleptic-naive patients before and after treatment

V. Peralta, M.J. Cuesta, A. Martínez-Larrea, J.F. Serrano

Psychiatric Unit. Virgen del Camino Hospital. Pamplona

Objective. The study examined the primary versus secondary character of negative symptoms in a group of first-episode, neuroleptic-naive psychotic patients before and after they started neuroleptic treatment.

Method. Forty-seven inpatients with a first episode of schizophrenia or related psychotic disorders were examined for the presence of negative symptoms, psychosis, depression, and parkinsonism at admission to an inpatient psychiatric unit, before receiving neuroleptics, and at discharge an average 3.3 weeks later, after starting neuroleptic treatment.

Results. Although patients' mean scores on measures of positive, negative, and depressive symptoms decreased significantly over the treatment period, the mean rating of nonakinetic parkinsonism worsened. The mean rating of akinetic parkinsonism did not change significantly over the treatment period. Negative symptoms at admission were not predicted by positive or depressive symptoms at admission. Residual negative symptoms at discharge were mainly predicted by negative symptoms at admission (i.e., primary symptoms) and to a negligible degree by residual positive and depressive symptoms. Change in negative symptoms over the observation period was predicted to a marginal degree by change in depressive symptoms.

Conclusions. Negative symptoms rated during a first psychotic episode before and after starting antipsychotic treatment are mainly primary in character and should be considered as a direct manifestation of the basic dysfunctions of schizophrenia. (Am J Psychiatry 2000 Sep; 157(9): 1461-1466).

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Use and misuse of antimicrobial agents in a general hospital in the AIDS era

M. Rivero, B. Padilla, J. García-Lechuz, M. Cruz, M. Rodríguez-Créixems, E. Bouza

Department of Clinical Microbiology and Infectious Diseases. Hospital General Gregorio Marañón. University of Madrid. Madrid

Summary. A prevalence study was carried out to ascertain the pattern of antimicrobial use, costs and relevance in a general hospital during the AIDS era. All patients receiving antimicrobials were studied. Antimicrobials were divided into antibacterial drugs and others and the costs evaluated in US dollars. Of 1526 patients surveyed, 455 (29.8%) were receiving 664 courses of antimicrobials: 109 (7.2%) as prophylaxis and 346 (22.6%) as treatment. Fifteen percent of courses involved non-antibacterial drugs. In 188 patients (40.9% of those treated) treatment was inadequate, usually because of incorrect drug choice. Daily cost fo antimicrobials was $14953. AIDS accounted for 3% of all patients, 9% of those receiving antimicrobials, 19.7% of antimicrobial usage and 9.6% of the antimicrobial expenditure. Misuse occurred in 43% of non-HIV patients and 17% of those with HIV. Thus, despite a desproportionate contribution of patients with AIDS, adequacy of use of antimicrobials was better in this population. (Journal of Hospital Infection 2000; 46: 230-235).

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Diferencias entre pacientes jóvenes y ancianos en un protocolo de diagnóstico y seguimiento de hipertensión arterial

M. Serrano, E. Arriola, C. Fernández, R. Hernáez, M. Prado, E. Martínez-Losa

Centro de Salud de Azpilagaña, Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea y Facultad de Medicina. Universidad de Navarra. Pamplona

Objetivo. Determinar la posible existencia de diferencias en el control de la hipertensión en sujetos ancianos en comparación con hipertensos jóvenes.

Emplazamiento. Zona Básica de Salud de Azpilagaña en Pamplona, con características urbanas.

Método. Se estudiaron retrospectivamente 389 hipertensos: 196 de 70 ó más años y 193 de 45 a 60 años. Entre ambos grupos se analizaron las diferencias entre las tensiones arteriales sistólica y diastólica iniciales y finales, y su relación con la inclusión en tratamiento farmacológico, así como el control obtenido según tipo y cambios de tratamiento, asociación farmacológica, revisiones periódicas, enfermedad vascular o factores de riesgo.

Resultados. Más pacientes mayores fueron tratados con fármacos (91,8% vs. 84,5%, p=0,024), y recibían tratamiento combinado con dos fármacos (30,1% vs. 19,7%, p<0,001), aunque son los jóvenes los que con mayor frecuencia reciben más de dos antihipertensivos (11,4% vs. 2,5%, p<0,001). El control final (<140/90) se consiguió con más frecuencia entre los jóvenes (39,9% vs. 26,5%, p=0,005). En el grupo de pacientes mayores la mayor tensión diastólica inicial se relacionó con el control tensional final. Más pacientes mayores siguieron las revisiones periódicas en el centro de salud (73,3% vs. 63,7%, p<0,001), esta práctica mejoró el control relativo (≤140/90) en los jóvenes (p=0,001), así como la enfermedad vascular previa (p=0,04). En pacientes mayores se emplearon más diuréticos (p<0,001), y menos betabloqueantes (p<0,001), sin diferencias en otros antihipertensivos.

Conclusiones. Existen diferencias en el control de los pacientes hipertensos mayores. Los pacientes mayores con hipertensión diastólica se controlan más fácilmente. En conjunto, y en ambos grupos analizados, el porcentaje de sujetos normotensos es superior al reseñado en otros estudios. (Atención Primaria 2000; 26: 86-90).

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Lipoprotein(a), tobacco use, and risk of coronary heart disease

M. Serrano1,2, J. de Irala1, M. Palacios2

1. Epidemiología y Salud Pública. Universidad de Navarra. Pamplona, Spain
2. Servicio Navarro de Salud. Pamplona, Spain

The purpose of this report is to evaluate the usefulness of Lipoprotein(a) [Lp(a)] determination in the management of primary and secondary prevention of coronary patients as compared with other known risk factors and the usual evaluation of life styles. The results suggest that in the presence of high Lp(a) levels, tobacco use plays a smaller role in the prognosis of coronary heart disease, and a higher effort for controlling other cardiovascular risk factors might be necessary.

Lp(a) is linked to serum transport and tissue deposits of cholesterol and has a high degree of homology with plasminogen. Ninety per cent of its serum level is independent of LDL values and its constant plasmatic concentration is under genetic control regulated by the ApoLp(a) locus. Most studies have suggested that high Lp(a) levels are associated to coronary heart disease (CHD). There is no effective therapy to treat elevated Lp(a), except the limited beneficial effect observed after postmenopausal hormonal replacement or high dose niacin therapy.

We have measured Lp(a) levels in 60 consecutive patients (44 men and 16 women) previously diagnosed of coronary disease. Thirteen had stable angina and 47 had acute myocardial infarction [MI] or unstable angina [UA] as the first disease. Sixteen patients developed progressive disease after the first coronary diagnosis (6 coronary by-pass, 6 stable angina, one had a second MI and 3 developed peripheral artery disease). Tobacco use, presence of obesity, cholesterol, diabetes mellitus and hypertension were investigated at the time of first CHD. Routine blood samples were obtained for serum Lp(a) measurement.

Patients were divided according to Lp(a) levels (cut-off value: 30 mg/dl) in two groups: 29 had Lp(a)≤30 mg/dl, and 31 had Lp(a)>30 mg/dl. No differences in prevalence of the most common risk factors were found between these two groups. The proportion of coronary patients with high levels of Lp(a) in non-smokers (n=32) was 65.6% (95% CI:46.8-81.4) and 35.7% (95% CI:18.6-55.9) in smokers. Since smoking and high levels of Lp(a) are both potentially associated with CHD, this inverse association could confound each other's effect. The crude analysis showed that Lp(a)>30 mg/dl was associated with a higher risk of presenting MI or UA as a first episode of CHD and also progressive disease (crude OR of 4.9 and 4 respectively). The crude effect of smoking at the moment of the first episode of CHD was apparently protective for MI or UA and not significantly associated with progressive disease. The adjusted odds ratios of smoking and Lp(a) clearly showed the confounding process observed in the crude analysis. Lp(a) was associated with an even higher risk (OR around 5) for having MI or UA and progressive coronary disease, once smoking was taken into account. The magnitude of this effect of Lp(a) on first disease and progression of CHD seems higher than the non significant adjusted OR for tobacco use (Table I).

This analysis suggests some relevant aspects not previously reported: a) Non smokers with CHD may have high levels of Lp(a) and the risk associated with smoking could be counterbalanced by a beneficial effect of low Lp(a) levels; this would explain the apparent protective effect of smoking in the crude OR. b) Determining Lp(a) serum concentration may be at least as useful as the evaluation of tobacco use to establish the prognosis of CHD, and consequently for treating and counselling patients during primary and secondary prevention; in this study high levels of Lp(a) in serum have shown higher prognostic values for the first coronary disease and for progressive disease than smoking status. (Int J Cardiol 2000; 74: 233-234).

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Tumores renales en la infancia

M. Sagaseta de Ilurdoz, J. Molina, E. Aznal, J. Rodríguez, C. De Miguel, L. Bento, J. Esparza.

Unidad de Pediatría Oncohematológica. Hospital Virgen del Camino. Pamplona

Propósito. Presentar los tumores renales en la edad pediátrica controlados en esta unidad desde su inicio de acuerdo a la población infantil de nuestra comunidad con las variaciones que a lo largo de los años ha sufrido la natalidad en Navarra. Sabemos que el tumor maligno de riñón en la edad infantil con más frecuencia es el tumor de Wilms o nefroblastoma y que su índice de curación es quizás de los más altos en estas edades.

Pacientes y métodos. En el periodo comprendido entre 1977 y 1999 más de 200 niños han sido atendidos en esta unidad desde el punto de vista tumoral, lo que presupone una media de casi 10 casos nuevos por año, correspondiente a los 10-12 casos nuevos por cada 100.000 niños menores de 15 años que se dan en todas las estadísticas internacionales. Los tumores de origen renal ocupan el 7% de todos los tumores infantiles y el 95% corresponden a tumores de Wilms.

Hemos revisado los 14 casos de nefroblastomas, el 6,7% de todos los tumores en nuestra unidad. La edad media de presentación fue de 38,3 meses con un rango de 6 a 125 meses. Diez pacientes fueron del sexo femenino (71,5%) y 4 masculinos (28,5%). En 12 casos el diagnóstico se llevó a cabo por la palpación de una masa abdominal, en un paciente tras estudio ecográfico abdominal en una niña con síndrome de WARG y en otro por estudio de hematuria macroscópica persistente. En todos se practicó cirugía, en 8 tras quimioterapia citorreductora. Todos los pacientes fueron sometidos a tratamientos cooperativos de la SIOP (Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica) en sus diferentes versiones según el momento del diagnóstico. Cinco casos eran estadios I, tres casos estadios II, tres casos estadios III, 1 caso estadio IV y dos casos, ambos síndromes de WARG, estadios V ó Wilms bilaterales. En 12 casos la histología fue favorable. En los dos casos de WARG se encontraron las alteraciones genéticas descritas en la literatura de delecciones en cromosoma 11p13.

Resultados. La evolución de estos niños en la actualidad es de 12 de 14 vivos y libres de enfermedad con un seguimiento entre 8 meses y 21 años. De los dos fallecidos, en un caso se trata de uno de los enfermos con síndrome de WARG que falleció por un gravísimo deterioro neurológico a los 10 años y 6 meses de finalizado el tratamiento del tumor y siempre en remisión completa. El otro paciente fallecido fue a los pocos meses del diagnóstico y por toxicidad aguda en relación con el tratamiento.

Conclusiones. El tumor de Wilms es relativamente frecuente en la edad infantil y en nuestra comunidad su incidencia es la esperada a la de cualquier otra referencia nacional o internacional. Los resultados de un 84,6% de supervivencia libre de enfermedad se superponen a las de la literatura internacional. Es fundamental como en toda la Oncohematología Pediátrica participar de forma activa en los protocolos terapéuticos de las Sociedades Internacionales y Nacionales. (Bol S Vasco-Nav Pediatr 2000; 34: 108-113).

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Fiabilidad y validez de la determinación de colesterol capilar en la consulta de Atención Primaria

E. Álvarez-Tutora, J. Álvarez-Tutorb, M.V. Aznalc, C. Cirizac, C. Villanuevac

a. Médico de Familia. Doctor en Medicina y Cirugía. Centro de Salud de Allo. Navarra.
b. Médico Radiólogo. Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.
c. Enfermera. Centro de Salud de Villava. Navarra.

Objetivo. Comprobar la fiabilidad de los valores de colesterolemia registrados en sangre capilar con tira reactiva, comparándolos con los resultados plasmáticos obtenidos simultáneamente en el laboratorio.

Pacientes y método. Contamos con una muestra de 70 pacientes a los que se realizó una extracción plasmática y dos determinaciones capilares con tira reactiva al mismo tiempo. El análisis plasmático se llevó a cabo mediante el método enzimático CHOD-PAP, mientras que las determinaciones capilares se realizaron con un aparato Accutrend G.C. El análisis estadístico consistió en una comparación de medias pareadas, junto a un estudio de correlación.

Resultados. La media de colesterol plasmático fue de 222,05 mg/dl, s = 36,27. Al comparar este resultado con las dos medias de colesterol capilar y (-1 = 206,84; s = 35,95) (-2 = 203,95; s = 35,39), encontrarnos unas diferencias significativas (P<0,001). Sin embargo, al comparar las medias de colesterol capilar entre sí no hubo diferencias significativas. También realizamos un estudio de correlación entre las cifras de las tres determinaciones entre sí, que resultó positivo (r (p-c1) = 0,93, r (p-c2) = 0,86, r (c1-c2) = 0,90).

Conclusiones. Encontramos diferencias significativas importantes entre las cifras de colesterol plasmático y las capilares, por lo que pensamos en una dudosa fiabilidad del resultado del colesterol capilar obtenido con tira reactiva. A pesar de esto, la existencia de un alto grado de correlación positiva podría servirnos para establecer una sospecha diagnóstica en casos extremos de cifras bajas o altas pero no en casos próximos a los límites de la normalidad, siendo precisa la realización de una colesterolemia plasmática para confirmarlo. (Medicina General 2001; 30: 23-26).

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