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Mensaje de la directora general
de la OMS
Momento para algunas decisiones
difíciles
Hace más de medio siglo que existen evidencias de
que el tabaco mata. Apenas transcurre un día en que no se presente otro
estudio con nuevas pruebas sobre los riesgos que implica el tabaco pero,
al mismo tiempo, miles de jóvenes del mundo entero prueban su primer
cigarrillo, lo que frecuentemente les precipita hacia una adicción que
durará toda la vida y hacia una muerte prematura. Y pese a la creciente
evidencia de los peligros del humo ambiental del tabaco, seguimos
permitiendo que millones de niños del mundo crezcan entre la neblina del
humo del tabaco.
El Día Mundial sin Tabaco es una ocasión propicia
para plantearnos una serie de preguntas, siendo ésta la primera:
"¿Por qué existe esta paradoja?". A continuación debemos
preguntarnos porqué no hacemos algo más para cambiar esta inaceptable
situación. No olvidemos que nuestra responsabilidad principal es proteger
la salud de todas las personas de todos los países y, para hacerlo, hemos
de empezar protegiendo la salud de los niños.
Las diversas razones por
las cuales los niños empiezan a fumar son complejas y están
interrelacionadas.
·
La influencia puede proceder del hecho de ver fumar a los adultos, desde
los miembros de la propia
familia hasta las estrellas
de cine y los héroes
deportivos. Los porcentajes de profesores y
profesionales médicos fumadores son inaceptables en muchos países.
Podemos decir a los niños que no queremos que fumen, pero nuestra palabras
carecen de sentido si nuestros actos expresan lo contrario. Si
pretendemos reducir el consumo de tabaco entre los jóvenes, también debemos ayudar a los adultos a que
abandonen el hábito. Los adultos debemos dar ejemplo y las
personas encargadas de definir las políticas públicas tienen la
importante responsabilidad de crear las condiciones para un entorno sin
tabaco.
·
La publicidad del tabaco desempeña un
papel fundamental a la hora de persuadir a los jóvenes para que fumen. Ya
sea en una vistosa revista o en el lateral de un magnífico coche de
carreras, los jóvenes reciben el mensaje claro y constante de que fumar
es atractivo, fumar es emocionante, fumar significa madurez, y fumar es
una forma deseable de comportamiento. Pese a que la industria tabaquera
afirma que no desea que los jóvenes fumen, sus propios documentos
presentan una realidad muy distinta y demuestran un interés hacia los
fumadores jóvenes existente desde hace mucho tiempo. Para su propia
supervivencia, la industria tabaquera necesita todos los años la adhesión
de nuevos fumadores que sustituyan a los que mueren a causa de
enfermedades provocadas por el tabaco. Estos nuevos fumadores suelen ser
adolescentes.
·
Tal vez sea cierto que a los jóvenes les influencian sus propios compañeros
para que fumen, pero no olvidemos que, por definición, un compañero es
una persona de la misma edad, otro joven que probablemente se ha visto
influenciado por factores como el comportamiento de los adultos y la
publicidad sobre el tabaco.
Vivimos en un mundo en el que el tabaco es el
responsable de tres millones y medio de muertes al año. Sabemos que la
ausencia de unas medidas drásticas provocará el incremento de la epidemia
del tabaco. Asimismo, sabemos que están en marcha una serie de amplios programas y políticas de control del
tabaquismo entre los que se incluyen enérgicos programas educativos anti-tabaco, impuestos más
elevados sobre los productos del tabaco, prohibición completa de la
publicidad y el patrocinio del tabaco y mandatos de lugares públicos y
escuelas sin tabaco. Mediante la combinación de estas medidas, es
posible reducir las muertes y las enfermedades crónicas, como las
enfermedades cardiovasculares y pulmonares y el cáncer producidas por el
tabaco. Estas estrategias han sido un éxito en muchos y diversos países,
y en la actualidad, los Estados Miembros de la OMS han solicitado a la
Organización la preparación de una Convención para fortalecer y armonizar
las medidas de control del tabaquismo en el mundo entero.
Es preciso la urgente aplicación de dichas medidas y
su consiguiente puesta en práctica con gran determinación. Sabemos que
existen fuertes intereses personales en la promoción del consumo de
tabaco. Asimismo, sabemos que estas fuerzas son representativas de
formidables oponentes, perfectamente organizados y con un buen respaldo
económico. Para contraatacar estas fuerzas, es fundamental que tomemos
una serie de difíciles decisiones que garanticen de manera eficaz, la
protección y la promoción de la salud de los niños.
Tal y como están las cosas, hemos creado un ambiente
en el que los jóvenes reciben mensajes contradictorios y confusos sobre
el tabaco. Sin embargo, esperamos que tomen la decisión correcta para su
propia salud y se abstengan de fumar. Es responsabilidad nuestra ayudar a
los jóvenes a resistir las presiones que reciben para fumar. En calidad
de adultos, debemos defender la salud de los niños del mundo, incluso
frente a una considerable oposición. Para todos nosotros ha llegado la
hora de tomar esas decisiones críticas que realmente permitan a nuestros
hijos "Crecer sin tabaco".
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