Centenario Pablo Sarasate 1908 - 2008
Pablo Sarasate Navascués nació en la calle San Nicolás de Pamplona en 1844 y murió en su residencia de Biarritz, “Villa Navarra”, en 1908, hace ahora cien años.
Violinista virtuoso, concertista y compositor, hijo y nieto de navarros, vivió en Pamplona sólo los dos primeros años de su vida pero siempre mantuvo una estrecha ligazón con su ciudad natal, a la que acudió durante cerca de cuatro décadas para participar con sus conciertos y de sus paisanos en las fiestas de San Fermín. Sus restos reposan desde su muerte, a los 64 años de edad, en Pamplona.
Dicen sus grandes biógrafos que tuvo dos pasiones: la música y su ciudad natal. Instalado en París, su ciudad de adopción, donde centró su actividad académica y profesional, la vida artística de niño prodigio le terminará por convertir en un reconocidísimo artista universal. Fueron incesantes sus giras por toda Europa, Rusia y América. Llenó teatros y auditorios y su nombre se hizo famoso en las principales cortes europeas, como la de Napoleón III, la reina Victoria de Inglaterra y la reina Isabel II de España.
Su estilo, siempre amante de las piezas virtuosísticas, navega dentro de un romanticismo tardío, ligado al folclore popular, sin menospreciar el más puro clasicismo musical. Poseedor de un dominio técnico propio de un genio irrepetible, Sarasate también compuso para su instrumento y fue fuente de inspiración para muchos compositores de su época. El popular “Zapateado”, “Aires gitanos”, “Navarra” o “Jota de San Fermín” son algunos de los títulos más populares del músico pamplonés.
¡Un genio! ¡He practicado catorce horas diarias durante treinta y siete años, y ahora me llaman genio!