"Misionero en Oriente"
El
mismo día que cumple 35 años, Francisco de Javier embarca
en Lisboa con destino a la India. En los trece meses que dura el viaje,
soporta mareos, enfermedades y otras penalidades. A causa de los monzones,
tiene que esperar seis meses en Mozambique y otros más en la
costa de Kenia y en Socotra.
La
primera ciudad india que visita Javier es Goa. Allí predica,
cuida a enfermos y a presos y reforma el colegio de Santa Fe.La
emoción que le produce estar por fin en este país lo define
en una famosa frase “En mi vida vi, lo que tanto deseé”.
Vestido humildemente, recorre la ciudad tocando una campanilla para
atraer a los niños y entablar conversación con ellos.
Francisco
se embarca de nuevo para viajar a la costa de la “Pesquería”,
en el sur de la India, sube por el este hasta Madrás, la ciudad
que acoge el cuerpo del apóstol Tomás y visita también
la isla de Ceilán. En estos lugares –Cochín, Tuticorín,
Tiruchendur- mantiene discusiones con brahmanes y predica ante pescadores
hindúes y musulmanes.