"De noble cuna"
Francisco es
el menor de los cinco hermanos de la familia Jasso y Azpilcueta, que habita
el castillo de Javier. El padre, Juan de Jasso, es doctor en Leyes por
la Universidad de Bolonia y ejerce el cargo de presidente del Consejo
Real de Navarra. La madre, María de Azpilcueta ha aportado al matrimonio
como dote el castillo de Javier y el palacio de Azpilcueta, en el valle
de Baztán. Esta familia es una de las más notables del Reino
de Navarra, y cultiva especialmente la devoción cristiana, a través
de la dotación permanente de la abadía próxima al
castillo.
En la pila bautismal
de esta abadía es bautizado, poco después de nacer, el
7 de abril de 1506, Francisco, quien a lo largo de su vida preferirá
añadir a su nombre, más que sus apellidos familiares,
el nombre del castillo de Navarra que le vio nacer: Javier.
Francisco de Javier
vive en Navarra hasta los 19 años. Del mismo modo que su castillo
natal se asienta férreamente en la roca viva que lo sostiene,
en este periodo de infancia y juventud se configura su sólida
personalidad de hombre tenaz e infatigable, de enraizados principios
éticos, de generosidad personal sin límites y de una impresionante
profundidad espiritual.