"Una huella solidaria"
La
huella de Francisco de Javier permanece hoy viva y palpitante
en todos cuantos países recorrió. Su nombre es recordado
a través de iglesias, monumentos, centros de atención a
pobres y enfermos. Además, el ejemplo de Javier se ha extendido
también por otras partes del mundo que no visitó y hoy son
numerosas las universidades, colegios, centros culturales o instituciones
de ayuda y cooperación que mantienen el nombre de Javier, convirtiéndolo
en patrimonio común de la cultura universal.
De
forma muy especial, la huella de Javier se mantiene viva por el testimonio
de muchos hombres y mujeres, herederos de sus inquietudes humanas y
espirituales, que hoy se dedican a enseñar, a ayudar o a asistir
a los más necesitados en todos los países de la Tierra.
Francisco
de Javier sigue atrayendo hoy a multitudes, en los lugares
clave de su vida. Por un lado, en Navarra, las javieradas o marchas
a pie hasta el castillo de Javier movilizan a decenas de miles de peregrinos
cada mes de marzo; y, por otro, el aniversario de la muerte de Javier
congrega a devotos y admiradores de distintas religiones en la iglesia
del Bom Jesús en Goa (India), en torno a los restos del santo.