El evidente exceso de mano de obra en el campo, que obligó a emigrar a muchas familias derivó una importante mano de obra para cubrir las necesidades de una industria que comenzaba a despegar. Es el caso de las azucareras en Marcilla, Tudela, Cortes y Pamplona, la fábrica de abonos en Pamplona, las diferentes fábricas de alcoholes y, especialmente, las empresas conserveras, harineras y papeleras.
En los años 40, en Navarra, empezaron a crearse algunas industrias de importancia que apuntaban hacia un fenómeno generalizado. Eran empresas relacionadas con la química, la metalurgia o la explotación de los yacimientos de potasa de la sierra del Perdón.
Pero es a partir de 1964, con la aprobación por la Diputación Foral de Navarra del Programa de Promoción Industrial, cuando el sector secundario vivirá una nueva era y encaminará a Navarra hacia una destacada posición social y económica. Se crean nuevos polígonos industriales como el de Landaben en Pamplona, y los de Aoiz, Sangüesa, Tafalla, Tudela y Estella. |