www.navarra.es   Volver a InicioInformación acerca de la exposición itinerante



  La nómina de músicos navarros en el cine no es extensa, pero ha dejado su huella en la historia del cine español. La más notable ha sido la del olitense Jesús García Leoz (1904-1953), compositor de más de un centenar de temas musicales para películas, desde Sierra de Ronda (Florián Rey, 1933) hasta El sol sale todos los días (Antonio del Amo, 1956). Entre ambas, puso música a las imágenes de Se vende un palacio (Ladilsao Vajda, 1943), La Lola se va a los puertos (Juan de Orduña, 1947), Botón de ancla (Ramón Torrado, 1948), Cielo negro (Manuel Mur Oti, 1951), Surcos (J. A. Nieves Conde, 1951), Esa pareja feliz (J. A. Bardem y L. G. Berlanga, 1951) o Bienvenido Mr. Marshall (Luis Gª Berlanga, 1953). Por otra parte, fue socio de las productoras Trébol Films y Navarra Films, contribuyendo a  componer las bandas de El sobrino de Don Buffalo Bill (1944), Luis Candelas, el ladrón de Madrid (1947) y A dos grados del Ecuador (1950).

Escena de Esa pareja feliz
Escena de Esa pareja feliz. Filmoteca Española

  Fernando Remacha (1898-1984) es el otro gran músico navarro que disfrutó de su aventura cinematográfica. En este caso más breve, pero intensa, ya que formó parte de la productora Filmófono, participada entre otros por directores como Luis Buñuel o José Luis Sáenz de Heredia. El músico tudelano compuso temas para Don Quintín el amargao (Luis Marquina y Luis Buñuel, 1935), La hija de Juan Simón (José Luis Sáenz de Heredia y Luis Buñuel, 1935), Centinela, ¡Alerta! (Jean Grémillon y Luis Buñuel, 1936) y ¿Quién me quiere a mí? (J. L. Sáenz de Heredia, 1936).

Escena de Centinela ¡Alerta!
Escena de Centinela ¡Alerta!. Filmoteca Española


Escena de Don Quintín el amargao
Escena de Don Quintín el amargao. Filmoteca Española




  De los músicos navarros contemporáneos, merece destacar a Mikel Salas, quien ha dado muestra de su buen hacer en un nutrido número de cortometrajes y en los largos El segundo nombre (Paco Plaza, 2002), Romasanta (Paco Plaza, 2004) y Bagdad Rap (Arturo Cisneros, 2004).
     
  Una disciplina tan técnica y tan decisiva en el resultado final de un filme como la del montaje, no resulta a priori fácil de seducir a los aficionados al cine que no encuentran a su alrededor nadie que les enseñe cómo manipular una película.

  En Navarra, podemos citar a tres profesionales que han dedicado sus facultades al arte de la moviola:

- Margarita Ochoa era francesa, pero tras casarse con el peluquero navarro Arcadio Ochoa, adoptó su apellido y se estableció en España. Ella trabajó como montadora en importantes filmes hispanos (especialmente con Juan Antonio Bardem: Muerte de un ciclista, 1955; Calle Mayor, 1956; La venganza, 1959; Sonatas, 1959). Su esposo también se incorporó al mundo del cine como maquillador (Escuadrilla, Antonio Román, 1941, Malvaloca, Luis Marquina, 1942, Rebeldía, J. A. Nieves Conde, 1954). Ambos fueron socios de la productora Navarra Trébol Films y su hijo José María, fue ayudante de dirección en más de cien películas.

 - Julia Juániz, natural de Arellano, posee un nutrido currículo, repleto de trabajos para cortometrajes y largos, entre los cuales destacamos sus montajes para Carlos Saura (Pajarico, 1997, Goya en Burdeos, 1999, El séptimo día, 2004 o Iberia, 2005), Daniel Calparsoro (Asfalto, 2000 y Guerreros, 2002) o Mercedes Álvarez (El cielo gira, 2004).


- Nacida en Marcilla, Ana Murugarren se ha especializado en el arte del montaje, empezando por los cortos y luego enfrentándose a los largos de Enrique Urbizu (Tu novia está loca, 1987), Todo por la pasta (1991) y Joaquín Trincado (Sálvate si puedes, 1994). Acaba de presentar su primera película como directora: Esta no es la vida privada de Javier Krahe (2005).

Escena de Bienvenido Mr. Marshall
Escena de Bienvenido Mr. Marshall. Filmoteca Española



Ir a la página anterior
Subir al comienzo de la página
Ir a la página siguiente