www.navarra.es   Volver a InicioInformación acerca de la exposición itinerante



  El cinematógrafo se presenta en Navarra primero como una curiosidad y después como un espectáculo de feria. Entre los barracones de figuras de cera, los puestos de churros y buñuelos de viento, los tiovivos, los monstruos humanos o los parlanchines, se alzaba la barroca y ruidosa caseta del cinematógrafo. Las fiestas de los pueblos y ciudades navarras se asomaron al mundo desconocido –o nunca visto- que les ofrecía el cine, gracias a los faranduleros que llevaban en su carromato un aparato de proyección de imágenes en movimiento: Iranzo, Dubosc, Belloch, Rocamora, Labarta, Requena, Coyné, Burgos y sobre todo Farrús Farrusini, son los nombres de los primeros “empresarios” de exhibición cinematográfica en Navarra, casi todos ellos de paso por nuestra provincia durante las respectivas ferias y fiestas locales. Gracias a ellos el cinematógrafo se presenta antes de 1910 en Arguedas, Carcastillo, Elizondo, Estella, Fitero, Goizueta, Lerín, Lesaca, Marcilla, Mélida, Olite, Puente la Reina, Sangüesa, Tafalla, Tudela, Viana o Villafranca.

  En Pamplona el primer cine estable no se instala hasta 1905 (Teatro Circo Labarta) y no entra por la puerta grande del Teatro Gayarre hasta 1909. Las temporadas de cine cada vez se alargan más, a medida que los espectadores confirman con su presencia la  continuidad del negocio. El cinematógrafo se va poco a poco adueñando del tiempo de ocio de los navarros y conseguirá a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX, establecerse como espectáculo permanente en teatros, casinos, salones sociales, parroquias, etcétera.

  En la capital navarra el cine fue cobrando protagonismo en el Teatro Gayarre, el Salón Novedades (cerrado en 1921 y trasladado a Tudela), en el coliseo Olimpia (inaugurado en 1923) y en el frontón Euskal-Jai, donde, desde 1914, se ofrecían proyecciones públicas tras los partidos de pelota. En Tafalla el Teatro Gorriti estrena su cinematógrafo en 1909, en Tudela el Teatro Cervantes en 1923 (coincidiendo con su inauguración), y en la ciudad del Ega es la Teatral Estellesa la que instala el primer proyector fijo de cabina.

La primera filmación en suelo navarro no se hizo esperar, pues en el año 1902 un operador profesional registra en celuloide unas escenas de la Procesión por la calle Mayor durante las fiestas de San Fermín, así como otras escenas festivas. Las películas se proyectaron en el Salón Recreativo, ubicado provisionalmente en un local de la calle Navas de Tolosa. Lamentablemente, estas filmaciones no se prodigaron y son escasos los vestigios de filmaciones –tanto profesionales como de aficionados- que han llegado a nuestros días.


Coliseo Olimpia en 1927
Coliseo Olimpia en 1927. IPV

Programa de mano "Los cuatro jinetes del Apocalipsis"
Programa de mano
Los cuatro jinetes del Apocalipsis. AMP


Interior del Teatro Gayarre, 1927
Interior del Teatro Gayarre, 1927. SAIDE


Cartel de "Los cuatro jinetes del Apocalipsis"
Cartel de
Los cuatro jinetes del Apocalipasis

Ir a la página anterior
Subir al comienzo de la página
Ir a la página siguiente