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Hablar de transiciones y crisis vitales es hablar del recorrido de la vida: niñez, adolescencia, juventud, madurez y senectud.
Cada una de estas etapas conlleva cambios y presenta un sinfín de situaciones y
actividades, unas que producen sentimientos positivos, satisfacción y bienestar y otras que producen tensión, estrés y malestar.
Además en la vida se pueden producir acontecimientos
y crisis específicas generadoras de sobrecarga y estrés… (maternidad,
separación, cuidar, reajustes en el trabajo, pérdida de un ser querido…).
Adaptarse a los nuevos períodos, abordar de manera adecuada estas crisis de la vida, y cuidarse en cualquier etapa
proporciona salud y previene tanto trastornos físicos (cefaleas, dolores osteomusculares…) como psicológicos (ansiedad,
estrés, depresión…).
Presentamos materiales que corresponden
sólo a algunas de estas etapas.
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