El tabaco y los profesionales de la salud: situación actual

ANALES DEL SISTEMA SANITARIO DE NAVARRA

alud Pública y Administración Sanitaria

El tabaco y los profesionales de la salud: situación actual

M.J. Azagra, L.F. Aragón

RESULTADOS
Los resultados del análisis de los trabajos estudiados se recogen en la Tabla 2 y que describimos a continuación:

1. Trabajadores de Atención Primaria y AE de Navarra: Los datos pertenecen a un estudio realizado después de la promulgación del Real Decreto 192/1988 sobre limitaciones de la venta y el consumo de tabaco, con el objeto de averiguar la repercusión del mismo en los conocimientos, actitudes y comportamientos de los profesionales de Salud de Atención Primaria y del Hospital de Navarra.

Datos a destacar son el elevado porcentaje de fumadores habituales (44%), el descenso de un 23,3% de los profesionales que dejaron de fumar delante del público y el hecho de que un 44% de los fumadores redujeran el número de cigarrillos al día.

2. Estudiantes de enfermería de Gerona: Se observa un mayor porcentaje de consumo en alumnado de tercer curso, aunque menor que en la población general de igual edad. Se aprecia un bajo conocimiento (55%) para aconsejar adecuadamente el abandono del consumo de tabaco.

Se valora la necesidad de integrar un programa de actuación frente al consumo de tabaco en el plan de estudios de enfermería, de manera que se mejore las actividades preventivas inherentes a su condición de profesional sanitario.

3. Médicos de Guipúzcoa: Parece que desciende el porcentaje global de fumadores médicos de ambos sexos pero que aumenta en las mujeres de acuerdo con lo que sucede en la población general. Se percibe un aumento del grupo de ex-fumadores mayor que en la población general. Realiza consejo un 80%, según lo que refieren los médicos; sin embargo, si se les pregunta a los pacientes éstos refieren menos del 50%.

Como estrategias de futuro apuntan una mayor implicación en la prevención del consumo de tabaco, con la oferta al usuario de grupos de deshabituación en Atención Primaria y consejo sistematizado de abandono del consumo de tabaco con seguimiento.

4. Médicos de la provincia de Lugo: Prevalencia similar a la de otros grupos de médicos gallegos, pero inferior a la de la población trabajadora lucense (50%), datos que indican cifras como en otros países (Reino Unido, Canadá, Noruega) en los años 50. El colectivo de enfermería, predominantemente femenino, es, junto con el de médicas, el que más fuma. Son mayoritariamente partidarios de restringir el consumo de tabaco en hospitales.

5. Médicos de Córdoba: Estudio comparativo al cabo de cinco años (entre 1987 y 1992). Se observa un descenso de la prevalencia de fumadores y un incremento de ex-fumadores y de no-fumadores. No se observan diferencias significativas por edad y sexo entre la muestra de 1987 y la de 1992, al contrario que en otros estudios. Se observa una evolución del consumo hacia la disminución importante, aunque con diferencias por sexos -mientras aumenta en mujeres disminuye en hombres-. La mayor prevalencia se percibe entre los 25 y los 44 años y la menor en el grupo de 15 a 34 años en hombres y mujeres.

Los problemas de estrés se mantienen como el principal motivo de fracaso de los intentos de abandono (guardias en urgencias médicas). Existe un acuerdo general en cumplir la normativa de espacios sin humo en centros públicos y hospitales. Aún no se ha producido el abandono masivo acaecido en otros países desarrollados de nuestro entorno, pero si cambios en la evolución a expensas de los grupos más jóvenes y de los menores de 45 años.

6. Trabajadores del área 4 de Atención Primaria de Salud de Madrid: No se detectan diferencias significativas en la prevalencia de fumadores por profesiones si se elimina el efecto de la edad.

La proporción de exfumadores es similar en mujeres y hombres y no se observan diferencias significativas entre enfermeras, médicos y resto de profesionales.

En general no se observan diferencias significativas entre las profesiones, salvo en lo que se refiere al porcentaje de fumadores que fuma en presencia de los pacientes, donde se observa un menor porcentaje en el personal de enfermería que en el de médicos, y que podríamos interpretar como una mayor concienciación sobre su rol ejemplar (3,3% frente a 10%).

Si se compara la prevalencia de fumadores con la de la población general de la misma edad, se observa un descenso de consumo entre los médicos.

Es preocupante que enfermería continúe fumando en porcentaje tan elevado, sería conveniente disponer de mayor información sobre este colectivo. No hay diferencias por sexo ni en relación con otros colectivos.

Es necesario elevar la motivación por el abandono del consumo de tabaco, tanto para los propios profesionales fumadores como para los pacientes, con programas de deshabituación y materiales de apoyo para realizar la ayuda en consulta. En el 37% de la historias clínicas no constaba información sobre tabaco.

7. Médicos de Madrid de Atención Primaria y AE: Se ve un descenso del consumo de tabaco en los médicos más jóvenes (25-29 años).

Si comparamos con la población general se detecta un consumo algo menor (34,7% frente a 37,5%), pero es muy importante destacar que hay un porcentaje sustancialmente mayor de exfumadores (30,9% frente a 13,6%). Sin embargo, la situación es claramente diferente entre los hombres y las mujeres, de forma que, entre los médicos, los hombres fuman notablemente menos que los hombres de la población general (37,4 frente al 48,6%), pero las médicas fuman más que las mujeres de la población general (31,6% frente al 27,6%).

Comparando con la encuesta similar del CIS realizada 10 años antes, se ve un descenso de 10 puntos de la prevalencia del consumo y una importante disminución del porcentaje de los que fuman delante de los pacientes (1%).

La evolución por tanto es positiva, con probabilidad de seguir incrementándose en el futuro por la baja prevalencia de consumo de tabaco entre los más jóvenes y la mejora de la espectativa entre los fumadores de dejar de fumar en el futuro.

Los conocimientos parecen correctos. No hay cambios importantes en algunas medidas preventivas (Consejo). Los datos sugieren necesidades de formación en apoyo al abandono del consumo de tabaco.

8. Trabajadores del Hospital San Carlos de Madrid: Alta prevalencia del consumo de tabaco en Enfermería y Auxiliares, que corresponde a grupos mayoritariamente femeninos y jóvenes.

En lo que respecta al papel preventivo, la tasa de consejo sistemático de abandono del tabaco es baja entre medicina y enfermería.

Las prespectivas de futuro parecen optimistas, pues el 72% de los que fuman manifiestan querer dejar de fumar y el 98% utilizaría apoyo ofertado por el hospital.

Como aspectos negativos del estudio, hay que señalar que no utiliza cuestionario estandar a efectos comparativos.

Como propuestas señalan: divulgar la normativa de limitación de fumar en lugares públicos y de trabajo, junto a los programas de ayuda a dejar de fumar.

9. Alumnos de enfermería de dos escuelas de Tarragona: Se observa una prevalencia de fumadores del 47,7%, cifra inferior a la encontrada en Cataluña en jóvenes (16-24 años) y superior al estudio de la EUE de Gerona en 1989. Sería deseable una disminución del consumo en los estudiantes de los próximos años, así como formación específica sobre tabaco en sus planes de estudio.

10. Personal del Sistema Sanitario Público de Tenerife: Fuman menos los menores de 31 años y las mujeres. No hay diferencia significativa entre el ámbito hospitalario y la Atención Primaria. Fuman más los celadores, mientras que los médicos y enfermeras tienen la mayor proporción de ex-fumadores. El 78% de los que fuman quisieran dejar de fumar, pero sólo el 34% está altamente motivado.

11. Personal de Atención Primaria de Guadalajara: Mayor prevalencia de consumo de tabaco entre las mujeres y como consecuencia mayor prevalencia entre el personal de enfermería, que es mayoritariamente femenino. Mayor porcentaje de grandes fumadores entre profesionales de medicina y hombres de mayor edad. Mayor porcentaje de no-fumadores entre las edades más jóvenes. Menor prevalencia en médicos, hombres solteros y urbanos.

12. Personal de Enfermería y Medicina de La Rioja: La prevalencia del consumo de tabaco es mayor en mujeres(51%), en las enfermeras con respecto al grupo de médicos, y tiende a disminuir con la edad. El porcentaje de exfumadores es mayor en hombres y aumenta con la edad. La tasa de no-fumadores es menor entre los menores de 35 años.

13. Plantilla de enfermería del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander: Destaca una mayor prevalencia del consumo de tabaco en mujeres y menores de 35 años (64,7%), frente a los mayores de 35 años (36,6%)

El consumo de tabaco es mayor en los profesionales de enfermería que en la población general. Las mujeres jóvenes constituyen un grupo prioritario de actuación por su alta prevalencia de consumo de tabaco. Es importante la inclusión en los planes de estudios de la Epidemiología del consumo de tabaco. Hay que destacar el papel modélico de los PS en la reducción del consumo de tabaco.

14. Hospitales de España: Destaca el mayor consumo en conserjes (54,3%) y en ATS-DUE (48%), y se apunta la necesidad de que se informe a los Profesionales de Salud de su función preventiva y de promoción de salud.

15. Médicos de España en el año 1985: En cuanto al consumo

- la edad, el sexo y el lugar de residencia son aspectos relacionados:

- las mujeres médicas fumaban más que las mujeres de la población general. La edad es fundamental: los jóvenes son los que más fuman (grupo de 31 a 40 años), mientras que los mayores dejan de fumar (y por lo tanto fuman en menor proporción). Por especialidades, fuman menos los que tienen especialidad clínica.

Por sexos, en las mujeres el consumo era algo inferior, 42% frente a 46%.

Entre los fumadores un porcentaje importante (43%) habían intentado seriamente dejar de fumar (los hombres y los mayores lo intentaban más). Por lo que se refiere a las expectativas de fumar en el futuro, un porcentaje similar (44%) opinaba que dentro de 5 años probablemente o seguramente habrán dejado de fumar. Las razones para ello son, por orden de importancia, la protección de su salud y la aparición de síntomas, considerando de poca importancia la presión de sus colegas para dejar. De los datos se desprende asimismo que las medidas preventivas más aceptadas por este colectivo eran las relativas a dar ejemplo y no molestar a los demás (74% y 80% respectivamente).

Respecto al consejo de abandono a los pacientes, el 53% aconsejan dejar de fumar de forma general ante cualquier tipo de afección. Aquí se observaba una relación significativa entre el consumo o no del tabaco del médico y el consejo que daba sobre el fumar, de manera que mientras el 66% de los no fumadores aconsejaban a sus pacientes, ante cualquier afección, la supresión del tabaco, este consejo sólo era observado por el 38% de los muy fumadores, incluso ante afecciones en las que el tabaco puede jugar un papel pernicioso inmediato (en vías aéreas superiores el 92% de no-fumadores aconseja dejar de fumar y sólo el 82% de los muy fumadores lo hace).

Sólo un 34% aconseja dejar de fumar por iniciativa propia y un 30% no lo plantea nunca.

El médico consumidor habitual de tabaco tendía a obviar el problema como uno de los riesgos de salud para sus pacientes. El 95% es partidario de restringir el fumar en lugares públicos y el 97% en hospitales.

Como resumen se podría decir que:

1. Existía relación significativa entre el hábito de fumar y la actitud preventiva.

2. Los médicos fumadores dejarían de fumar principalmente por razones propias de salud, por dar ejemplo y por no molestar.

3. Parece que hay acuerdo en que las restricciones de fumar eran bien aceptadas por todos, por lo que, junto con programas de deshabituación, esas restricciones jugarían un papel ejemplar y desmotivador de seguir fumando, a la vez que mejoraría por añadidura el consejo a los pacientes.

CONCLUSIONES
1. Parece que hay más estudios en los últimos años sobre este tema, lo que se puede interpretar como un aumento de sensibilidad en el colectivo sobre la Promoción de Salud.

2. Los estudios, en general, examinan los campos de comportamientos, actitudes y conocimientos en relación con el consumo de tabaco propio o de los pacientes, y proponen estrategias de prevención.

3. Comparando la situación actual con la de años anteriores, se percibe un descenso importante de consumidores.

4. Comparando la situación por campos de asistencia, tipo de profesional, edad y sexo:

- Atención Primaria, aunque a primera vista puede parecer que fuman más las enfermeras que los médicos, en realidad son diferencias acordes a los grupos de edad y sexo (más jóvenes y predominantemente femeninos). En el estudio del área 4 del Insalud en Madrid (Atención Primaria), al estandarizar las tasas y por tanto eliminar el efecto de la edad no se aprecian diferencias significativas por profesiones.

- Hospitales se fuma más que en Atención Primaria.

- Edad y el sexo son los factores determinantes del consumo.

5. Hay sensibilidad hacia el tema, más en Atención Primaria que en Atención Especializada, pero no suficiente compromiso. Es necesario elevar la motivación para la prevención del consumo de tabaco y ofrecer apoyo y formación para el consejo de abandono del consumo de tabaco y la ayuda a los profesionales de salud que quieren dejar de fumar, con el apoyo adecuado.

6. Como estrategias de prevención parece que hay acuerdo en las medidas de limitación del consumo por áreas.

Difundir la normativa en los hospitales y otros centros sanitarios adaptada al centro y asumida por un grupo de representantes, e implantar programas de deshabituación serían medidas bien acogidas por los fumadores.

Ofrecer programas de formación, tanto en la formación regular de los estudios de base como de formación en servicio.

Realizar estudios para conocer mejor los datos actuales, a efectos de la evolución de los resultados y por la propia función educativa de las encuestas.