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Albert J. Jovell Fernández
Responsable del Área de Investigación y Formación. |
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1. LOS SERVICIOS DE SALUD EN EL AÑO 2000 Tabla 1. Nuevos escenarios sociosanitarios.
2. LA NECESIDAD DE FUNDAMENTAR LAS DECISIONES PROFESIONALES EN LA EVIDENCIA CIENTÍFICA Tabla 2. Escenarios de incertidumbre en la toma de decisiones profesionales.
Esta situación también ha venido favorecida por diferentes factores adicionales descritos en la tabla 3. La variabilidad en los estilos de práctica clínica y en el uso de los recursos ha sido evidenciada en diferentes estudios a nivel nacional e internacional (2-4). Los factores que pueden modificar la práctica profesional y las consecuencias de la incertidumbre en la utilización de tecnologías nuevas y las ya establecidas se han puesto de manifiesto no sólo en los estudios antes citados, sino también en forma de contradicciones entre los resultados de la evidencia científica procedente de ensayos controlados y aleatorizados y las recomendaciones de los expertos en el tratamiento del infarto de miocardio5 o en los retrasos al adoptar la terapia trombolítica en el tratamiento de dicha condición clínica (6). Tabla 3. Factores que determinan la necesidad de fundamentar las recomendaciones profesionales en la evidencia científica.
Un ejemplo reciente sobre las contradicciones existentes en la difusión de recomendaciones puede comprobarse en el caso del cribaje poblacional del cáncer de próstata. Mientras asociaciones como la American Urological Association y la American Cancer Society recomiendan iniciar el cribaje poblacional de próstata a partir de los 50 años mediante examen digital rectal y medida del nivel de PSA en sangre, otras asociaciones, como el National Cancer Institute, el American College of Physicians, la US Preventive Task Force o la Canadian Task Force on the Periodic Health Examination no sustentan tales recomendaciones. La ausencia de recomendación se basa en la no existencia de evidencia científica, es decir, de estudios con suficiente rigor metodológico que hayan demostrado los beneficios potenciales del cribaje poblacional. Estos beneficios se tendrían que constatar mediante un aumento de la calidad de vida y/o la tasa de supervivencia de los enfermos afectados por cáncer de próstata detectados en las estrategias de cribaje recomendadas. El hecho de recomendar o no el cribaje del cáncer de próstata tiene múltiples connotaciones de tipo ético7. Así, además de la incertidumbre respecto a sus beneficios, existen dudas razonables sobre la efectividad de las diferentes opciones terapéuticas disponibles en el tratamiento de la mayor parte de los casos de cáncer diagnosticados mediante el cribaje (7 -9). Uno de los objetivos de la medicina basada en la evidencia científica es resolver las posibles controversias y clarificar la incertidumbre en los procesos de decisiones clínicas y de salud pública. El cumplimiento de este objetivo implica la producción y el análisis de los datos generados por estudios clínicos específicos y/o procedentes de los sistemas de información sanitaria.
3. EL PROCESO DE EVALUACIÓN DE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA Tabla 4. Metodología de realización de una revisión sistemática de la evidencia científica.
Las revisiones sistemáticas de la evidencia científica constituyen una metodología explícita, estructurada, sistemática y multidisciplinar que responde a un problema de salud específico, ya sea una condición clínica, una/s tecnología/as o un binomio tecnología-condición clínica. La exhaustividad de una revisión está determinada, tanto por la naturaleza del problema de salud que se debe evaluar como por la cantidad y calidad de la evidencia disponible. La fase de búsqueda de la evidencia precisa de una estrategia de documentación específica. Esta estrategia supone la búsqueda de evidencia directa -estudios específicos diseñados para generar datos primarios- e indirecta -análisis de datos e información recogida con un propósito distinto al de la evaluación-. La estrategia de búsqueda implica el acceso a bases de datos bibliográficos -como por ejemplo, MEDLINE- o de datos secundarios -sistemas de información sanitaria-. Asimismo, también se pueden diseñar estudios específicos orientados a probar hipótesis de investigación concretas. La fase de presentación de la evidencia consiste en la organización de la información disponible según criterios de tipo cualitativo relacionados con las características de diseño y análisis de los estudios disponibles. La clasificación de la evidencia permite emitir recomendaciones sobre la adopción de tecnologías médicas según el rigor científico del tipo de diseño y la calidad de los estudios individuales. Un ejemplo de escala para clasificar la evidencia científica según el rigor metodológico del diseño se describe en las tablas 5 y 6 (10). Tabla 5. Escala de evidencia de la Agència d'Avaluació de Tecnologia Mèdica1.
* Calidad del estudio evaluado mediante protocolos específicos y condiciones de rigor científico. 1. Adaptado de la referencia número 10. Tabla 6. Recomendaciones basadas en la escala de evaluación de la evidencia.
Tabla 7. Elementos de la cultura de la evaluación (2).
La síntesis de la evidencia permite aplicar técnicas estadísticas específicas para combinar los resultados de estudios de igual diseño -metaanálisis- o de igual objetivo de evaluación -crossdesign synthesis-. La integración de la evidencia incluye un conjunto de metodologías que facilitan la contextualización de los resultados obtenidos en las fases mencionadas al combinar las evidencias directa e indirecta aplicada a sistemas o escenarios sanitarios específicos. El conjunto de estas cinco fases permite la elaboración de recomendaciones basadas en la evidencia, ya sean, entre otras, guías de práctica clínica, estrategias de salud pública, adopción y/o utilización de tecnologías médicas específicas, planificación sanitaria, compra de servicios, cobertura de prestaciones, gestión y administración de los recursos sanitarios. 4. APLICACIONES DE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA EN LOS PROCESOS DE TOMA DE DECISIONES SANITARIAS Los resultados de analizar y evaluar la evidencia científica deben implementarse en los diversos escenarios de decisiones descritos en la Tabla 2 y en los diferentes contextos donde se desarrollan la atención sanitaria -primaria, especializada, u hospital- y la gestión -internacional, nacional o local-. Esta implementación permitiría avanzar hacia una sanidad mejor en la que los procesos de toma de decisiones estarían fundamentados en el rigor de la investigación y la evaluación; lo que supondría avanzar desde un concepto de sistema sanitario ideal hacia uno más racional (11-12). Los elementos que definen este nuevo sistema sanitario se configuran en torno a la denominada cultura de la evaluación y aparecen descritos en la Tabla 7 (1,13,14). La introducción de los conceptos y métodos que facilitan la interpretación y aplicación de la evidencia científica debería formar parte de la actividad curricular de los estudiantes de ciencias de la salud y de los programas de formación profesional continuada. Tabla 8. Niveles de aplicación de la evidencia científica en los procesos de toma de decisiones.
La evaluación de la evidencia científica permite tomar decisiones en los diferentes niveles de práctica profesional, como se describe en la Tabla 8. Las guías de práctica clínica constituyen unos de los instrumentos que surgen de este proceso sistemático de evaluación de la evidencia científica15. Las agencias de evaluación de tecnologías médicas han sido pioneras en nuestro país en la descripción y aplicación de dicha metodología1, (16-18); aunque la fundamentación científica de las decisiones clínicas, de salud pública, de planificación y de gestión debería ser una tarea común a todos los agentes del sistema sanitario (19, 20). En este sentido cabe destacar la aportación que realiza la Colaboración Cochrane al facilitar la formación y utilización de la evidencia científica en la toma de decisiones (21, 22). La aplicación del paradigma de la evidencia científica no está exento de limitaciones y tensiones conceptuales (23) que han sido expuestas en la bibliografía reciente (24-27). Las principales limitaciones surgen de la ausencia de evidencia científica o de la dificultad de acceder a la misma en el momento en que ésta es necesaria en el proceso de toma de decisiones, así como la complejidad que puede suponer la realización e interpretación de las revisiones sistemáticas por parte de los profesionales de la salud. A pesar de estas limitaciones y tensiones, el futuro de los sistemas sanitarios pasa por la implementación de estrategias de evaluación basadas en la evidencia científica con el objeto de mejorar la equidad, la eficiencia y la calidad de la atención sanitaria. Así, es posible que en el presente-futuro de nuestra sanidad, tanto los profesionales como los usuarios se cuestionen los fundamentos científicos de los procesos de toma de decisiones. No cabe ninguna duda de que decidir desde el conocimiento es mejor que hacerlo desde la ignorancia. Agradecimientos: El autor quisiera dedicar este artículo a la memoria de sus mentores Thomas C. Chalmers y Sol Levine, que con su ejemplo profesional y su labor educativa fueron iniciadores de la cultura de la evaluación. Agradecer los comentarios de Marta Aymerich, Pedro Gallo, María Jesús Gembe, María D. Navarro-Rubio y Mateu Serra-Prat al presente artículo, así como la colaboración de Marga Amat y Marta Solé en la preparación del manuscrito final. |