ANALES DEL SISTEMA SANITARIO DE NAVARRA

Prevalencia de obesidad en Europa
Obesity prevalence in 
Europe

J.J. Varo1, M.A. Martínez-González1, J.A. Martínez2

1. Unidad de Epidemiología y Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Navarra.
2. Departamento de Fisiología y Nutrición. Universidad de Navarra.

INTRODUCCIÓN

El problema de la obesidad en los países desarrollados está adquiriendo las características de una auténtica epidemia. Basta para ello observar la tendencia ascendente de la prevalencia de obesidad encontrada en países como Estados Unidos o Gran Bretaña1,2, constituyendo uno de los principales retos actuales para la salud pública, y el más frecuente de los problemas nutricionales2,3.

La obesidad es un importante factor de riesgo de morbi-mortalidad para la población, siendo bastante resistente a la intervención. La prevalencia de otros factores de riesgo y estilos de vida no saludables como la hiperlipemia o la hipertensión arterial han mostrado en los últimos años una clara tendencia a descender, sin embargo los índices de obesidad ascienden de forma alarmante tanto en países desarrollados como en los países en vías de desarrollo3.

Los factores implicados en el desarrollo y mantenimiento de una problema de salud como la obesidad son múltiples4. Entre ellos, destacan dos por su potencial modificabilidad: la ingesta calórica y la falta de actividad física. Sin embargo, parece ser que la tendencia del aporte energético es a descender, y a pesar de ello los niveles de obesidad siguen aumentando, lo cual conduce a concluir que es el sedentarismo el principal determinante del incremento en la prevalencia de obesidad5,6. El informe del Surgeon General de Estados Unidos7 recoge la recomendación de que cada adulto debería dedicar al menos 30 minutos a una actividad física de intensidad moderada la mayor parte de los días de la semana. Al parecer la población general todavía se encuentra lejos de acatar esta recomendación, que supondría importantes beneficios para la salud8,9.

La definición más simple y aceptada de peso saludable viene determinada por el Índice de Masa Corporal (IMC), considerado como el peso en kilogramos dividido por la talla en metros elevada al cuadrado, y que es un buen índice de la masa grasa corporal para estudios epidemiológicos3,10.

El grupo de trabajo internacional sobre obesidad auspiciado por la OMS3 consideró los siguientes puntos de corte para la definición de criterios de sobrepeso y obesidad:

IMC (kg/m2)

            Categoría

18,5-24,9

Normopeso

25-29,9

Sobrepeso

30-34,9

Obesidad (Grado I)

35-39,9

Obesidad (Grado II)

>40

Obesidad mórbida (Grado III)

 

Sin embargo este acuerdo no es universal y, por ejemplo, las encuesta nacionales de salud y nutrición americanas (National Health and Nutrition Examination Survey, NHANES) consideran que existe obesidad si el IMC es de 27,3 kg/m2 en mujeres y 27,8 kg/m2 en varones1, mientras que en el Consenso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO´2000) para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica10, la clasificación del sobrepeso y la obesidad según el IMC es la siguiente:

 

Valores IMC (kg/m2)

Peso insuficiente

<18,5

Normopeso

18,5-24,9

Sobrepeso grado I

25-26,9

Sobrepeso grado II (pre-obesidad)

27-29,9

Obesidad tipo I

30-34,9

Obesidad tipo II

35-39,9

Obesidad tipo III (mórbida)

40-49,9

Obesidad tipo IV (extrema)

>50

 

Hasta ahora, el análisis de la prevalencia de obesidad en Europa se ha topado con una escasez de estudios que examinen de forma global esta prevalencia. Algunos se ceñían a determinados países, y otros a escogidos grupos de edad o estratos demográficos.

Uno de los primeros estudios en los que se analizó de forma global en Europa la prevalencia de obesidad fue el proyecto WHO MONICA (World Health Organization, Monitoring Trends and Determinants in Cardiovascular Disease). La recolección de datos para este estudio se realizó entre 1983 y 1986, con la limitación de que las muestras no eran necesariamente representativas de los países de los que eran obtenidas11,12. La prevalencia de obesidad obtenida en este estudio tras ajustar por edad fue inferior entre los varones que entre las mujeres, y esta tendencia a mostrar porcentajes divergentes parece ser mantenida. Asimismo, se observó que la prevalencia de obesidad era mayor en los países mediterráneos y del este de Europa, en comparación con los países del norte y centro-oeste europeo.

En 1997, el Institute of European Food Studies (IEFS) promovió un estudio pan-europeo con el objetivo de determinar la proporción y características sociodemográficas de la población obesa, así como sus actitudes hacia la alimentación y el ejercicio físico13. En él participaron los 15 estados miembros de la Unión Europea, a través de la selección de muestras representativas de aproximadamente 1.000 sujetos mayores de 15 años de cada país, obteniéndose un total de 15.239 participantes. Entre otras variables sociodemográficas se preguntó por el peso y la talla, calculándose posteriormente el IMC para cada individuo.

Los resultados sobre la prevalencia de obesidad obtenidos en el estudio del IEFS varían según su distribución geográfica (Fig. 1). El Reino Unido muestra la mayor prevalencia de obesidad (12%), seguido de España (11%), siendo la menor en Italia, Francia y Suecia (7%). Considerando juntos obesidad y sobrepeso, la mayor prevalencia combinada de ambos se observó en España, Alemania y Grecia.

Los porcentajes de obesidad y sobrepeso en los 15 países también varían según sexo (Figs. 2, 3). Las estimaciones demuestran que cerca de la mitad de los hombres y una tercera parte de la mujeres presentan un IMC superior al deseable (25 kg/m2). Analizando separadamente los datos, la prevalencia de obesidad es algo mayor entre las mujeres que entre los hombres, siendo la prevalencia de sobrepeso mayor entre los hombres. Además, el estudio del IEFS demostró que los individuos pertenecientes a niveles socioeconómicos más elevados, los más jóvenes, aquellos con formación universitaria y los que permanecían solteros presentaban unos índices de obesidad inferiores al resto de los grupos, y cómo los fumadores muestran una prevalencia de obesidad superior a la de los no fumadores14.

La prevalencia de obesidad en Estados Unidos según los datos obtenidos en las encuestas nacionales de salud y nutrición (NHANES I-III), entre los años 1960 y 1991, sirven de comparativa con los resultados en Europa1. En EEUU aproximadamente la tercera parte de los adultos mayores de 20 años presentan sobrepeso, siendo la tendencia al alza. La prevalencia de personas obesas y/o con sobrepeso en EEUU ha aumentado un 8,9% entre los varones y un 9,2% entre las mujeres entre los años 1960 y 1991. Conviene recordar que en estos estudios se consideran obesos a los varones con IMC superior a 27,8 kg/m2 o mujeres con IMC superior a 27,3 kg por metro cuadrado1.

En la mayoría de los estudios poblacionales sobre obesidad, el IMC se calcula a partir de los valores autorreferidos de peso y talla, pues si la muestra es de gran tamaño es muy costoso en tiempo y dinero medir directamente el peso y la talla. Es conocido el hecho de que los participantes, al ser preguntados por su peso y por su talla, tienden a exagerar la talla y “a quitarse unos kilos”15. Esto puede provocar la aparición de un sesgo de mala clasificación no diferencial que tendería a acercarse al valor nulo, es decir, la prevalencia de obesidad es en realidad mayor de lo que se muestra en estos estudios. En todo caso, se ha demostrado la suficiente precisión e idoneidad de los valores de peso y talla autorreferidos para su uso en estudios epidemiológicos16-18.

Del análisis de estos datos se desprenden varias conclusiones. Más de la mitad de la población europea presenta un peso superior a lo conveniente para su altura. La prevalencia de obesidad muestra una clara tendencia a aumentar en todos los países desarrollados, y Europa no se libra de ello. Esto obliga a tomar iniciativas y extremar los esfuerzos en el desarrollo de campañas encaminadas a frenar este incremento progresivo de los niveles de obesidad así como a prevenir su aparición. En ellas se debe incluir la promoción de una dieta sana y el incremento de la actividad física, sin perder de vista las amplias diferencias culturales y sociodemográficas que caracterizan a los países europeos, lo que hará que los grupos diana así como los mensajes a transmitir deban ser específicamente identificados en cada población. Así, la población española, en concreto, no está familiarizada con los factores que influyen sobre la ganancia de peso especialmente entre los ancianos, individuos de bajo nivel socioeconómico y los habitantes de las regiones norte y noroeste de España19.


BIBLIOGRAFÍA

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15.  Madrigal H, Sánchez-Villegas A, Martínez-González MA, Kearney J, Gibney MJ, De Irala J et al. Underestimation of body mass index through perceived body image as compared to self-reported body mass index in the European Union. Public Health 2000; 114: 468-473.

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18.  Sánchez-Villegas A, Madrigal H, Martínez-González MA, Kearney J, Gibney MJ, De Irala J et al. Perception of body image as indicator of weight status in the European Union. J Hum Nutr Dietet 2001; 14: 93-102.

19.  Martínez-González MA, Martín-Almendros MIS, Gibney MJ, Kearney JM, Martínez JA. Perceptions about body weight and weight reduction in Spain. Public Health Nutr 1999; 2: 557-563.

 

Correspondencia:
Prof. J. Alfredo Martínez
Departamento de Fisiología y Nutrición
Universidad de Navarra

31080 Pamplona

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