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Tratamiento farmacológico de la obesidad Pharmacological treatment of obesity J. Salvador, C. Silva, E. Santos Departamento de Endocrinología y Nutrición. Clínica Universitaria de Navarra. Pamplona |
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INTRODUCCIÓN Las bases sobre las que descansa el tratamiento de la obesidad se orientan hacia la manipulación de la ecuación de equilibrio energético en un intento de conseguir un balance calórico negativo que conduzca a la reducción del exceso de grasa corporal, que es el elemento que define la condición de obesidad. En consecuencia, la instauración de un plan de alimentación hipocalórico equilibrado junto al aumento de actividad física y la consiguiente educación nutricional encaminada a la adquisición de hábitos saludables conforman el tratamiento convencional de la obesidad. El frecuente fracaso de estas medidas ha generado la necesidad de contar con recursos terapéuticos adicionales que faciliten que el consumo energético sea superior a la ingesta calórica. El tratamiento farmacológico constituye una de las alternativas más empleadas con este fin.
NIVELES DE ACTUACIÓN DEL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO La progresiva profundización en los mecanismos que regulan el apetito y la saciedad ha permitido conocer el papel de los distintos neurotransmisores, neuropéptidos y de las señales periféricas en la regulación de la conducta alimentaria. El determinante principal de la cuantía de la ingesta es la saciedad. Las señales que determinan la saciedad provienen de aferencias nerviosas vehiculadas por el nervio vago y por mensajes humorales transmitidos por diferentes péptidos de origen gastrointestinal como colecistoquinina, péptido análogo al glucagón, insulina, amilina y leptina entre otros. Estos péptidos a su vez actúan directamente sobre las estructuras hipotalámicas responsables del control de la ingesta y/o a través de modular la secreción de otros péptidos igualmente activos a dicho nivel como son CRH, neuropéptido Y, galanina, opiáceos, o de los sistemas de neurotransmisión entre los que destacan el noradrenérgico, serotoninérgico y dopaminérgico. En la tabla 1 se observan los distintos péptidos involucrados en las señales orexigénicas y anorexigénicas.
Es precisamente la estimulación de algunos sistemas de neurotransmisión el mecanismo que más se ha aprovechado para modular farmacológicamente el comportamiento alimentario y así aumentar la saciedad y/o disminuir el apetito. No obstante, la posibilidad de desarrollar fármacos agonistas de péptidos saciantes o antagonistas de péptidos orexigénicos es real y hoy en día gran parte de los trabajos de investigación orientados a la obtención de fármacos moduladores de la conducta alimentaria se dirigen a este terreno. El desarrollo de fármacos con efecto bloqueador de determinados sistemas enzimáticos implicados en la digestión y absorción de nutrientes ha permitido actuar en este nivel para reducir la asimilación de algunos principios inmediatos y así contribuir al mantenimiento de un balance calórico negativo. La posibilidad de obtener medicamentos con efecto termogénico constituye un abordaje terapéutico interesante y prometedor, si bien en el momento actual la mayoría de ensayos farmacológicos en este sentido pertenece al campo de la investigación. En la tabla 2 se observa una clasificación de los fármacos empleados en el tratamiento de la obesidad.
En clínica se han empleado fármacos liberadores de serotonina, así como aquellos que inhiben su recaptación en la sinapsis, lo que favorece la persistencia del neurotransmisor y su interacción con receptores postsinápticos.
Fenfluramina y dexfenfluramina
Fluoxetina y otros inhibidores de la recaptación de serotonina
Agonistas adrenérgicos La fentermina se ha ensayado tanto en administración continua como intermitente, si bien los resultados de esta última pauta terapéutica fueron inferiores. Se ha contraindicado en pacientes con depresión. Es esencial su supresión gradual. Existen estudios en los que se confirma la eficacia de dietilpropion y mazindol. En general, la relación beneficio/efectos secundarios es peor que la correspondiente a los fármacos de acción serotoninérgica, por lo que en los últimos años se han visto desplazados por estos últimos. Entre los efectos adversos destacan insomnio, irritabilidad y nerviosismo.
Agonistas serotoninérgicos y adrenérgicos La sibutramina es un inhibidor selectivo de la recaptación fundamentalmente de serotonina y noradrenalina, pero también de dopamina. Carece de efecto sobre la liberación de noradrenalina o de un efecto agonista directo sobre los receptores adrenérgicos18. En un principio fue investigado como antidepresivo, siendo ineficaz en este sentido. Sin embargo, los pacientes tratados perdían peso sin proponérselo18, motivo por el que se reorientó su utilidad como fármaco coadyuvante en la disminución ponderal. Al igual que algunos de los fármacos comentados con anterioridad, que actúan sobre estos neurotransmisores de modo individual, la sibutramina reduce la ingesta merced a su interacción con receptores b-1 adrenérgicos y 5HT2A/2C y aumenta la termogénesis a través de la activación central simpática eferente que ocasiona estimulación de receptores adrenérgicos b-318. El efecto termogénico aumenta en 18 veces la utilización de glucosa por parte del tejido adiposo pardo en ratas. Los efectos son mediados no sólo por el fármaco en sí, sino también por sus metabolitos activos que son sus aminas primaria y secundaria18. La mayoría de estudios observan que la pérdida de peso es dosis dependiente, de modo que dosis iguales o superiores a 10 mg/día producen mejores resultados que el tratamiento con placebo19-21. Sin embargo, otros ensayos terapéuticos empleando tan sólo 5 mg/día también observan mayor efecto sobre la evolución ponderal que el obtenido con placebo22. En estudios de 8 a 12 semanas de duración y administrando 10-20 mg/día de sibutramina, la reducción ponderal fue de 5-7,6 kg frente a 1,5 a 3,5 kg que se consiguió tras placebo19. A los 6 meses, el 16 y 18% de los pacientes tratados con sibutramina a dosis de 10 y 15 mg/día respectivamente alcanzaron un 10% de pérdida corporal frente a ninguno de los que fueron tratados con placebo23. En un ensayo de un año de duración, comparando placebo con sibutramina a dosis de 10 y 15 mg diarios, se observó superior pérdida de peso en los grupos de tratamiento con el fármaco24. Otro estudio21 puso de manifiesto que el tratamiento con sibutramina permitía mantener la pérdida de peso conseguida con una dieta muy baja en calorías durante 4 semanas. De este modo el 75, 95 y 96% de los pacientes tratados con sibutramina mantuvieron el 100, 50 y 25 % del peso perdido. Sin embargo, entre los pacientes que habían recibido placebo mantuvieron el peso perdido en un 42, 73 y 80% respectivamente. Se ha observado que evita el descenso del gasto energético que ocurre tras la reducción ponderal en obesos tratados con dieta hipocalórica25. El estudio STORM ha demostrado que la pérdida de peso que tiene lugar bajo tratamiento con sibutramina se mantiene durante 2 años26. Los pacientes que pierden más del 5% del peso corporal experimentan un aumento de HDL-colesterol del 22%, descenso de triglicéridos del 21% y reducciones significativas de HbA1c en obesos diabéticos. Otros estudios revelan que la sibutramina disminuye el Índice cintura/cadera y la grasa corporal así como la circunferencia de la cintura27. Una vez suspendida la administración del fármaco, existen evidencias de que la recuperación ponderal es proporcional al peso perdido21 y superior a la recuperación tras la interrupción de placebo19. Además, los estudios realizados para evaluar el efecto de la administración de sibutramina sobre algunas complicaciones que acompañan a la obesidad como diabetes mellitus, dislipemia, hipertensión arterial e hiperuricemia concluyen que los efectos beneficiosos del fármaco sobre dichas alteraciones parece relacionada con la pérdida ponderal28,29. Los efectos adrenérgicos atribuibles a la toma de sibutramina han cuestionado la posibilidad de que el fármaco posea efecto elevador de la presión arterial en pacientes obesos. En un ensayo realizado con pacientes hipertensos que recibieron sibutramina a dosis de 10 mg/día o placebo durante 12 semanas se objetivó una pérdida ponderal mayor en los que habían recibido sibutramina, en los que el descenso de presión arterial derivado de la pérdida de peso fue levemente inferior a la registrada tras tratamiento con placebo30. Otro estudio puso de manifiesto elevaciones de la presión arterial de 2 mm de Hg de presión diastólica a pesar de obtener reducciones ponderales29. En general, el fármaco puede considerarse seguro en pacientes con hipertensión arterial controlada29,30. Desde el punto de vista práctico, se recomienda empezar con una dosis diaria de 10 mg. En caso de no conseguirse una disminución del 1% del peso inicial o 1,8 kg durante las primeras 4 semanas, se puede aumentar la dosis a 15 mg/día o suspender el tratamiento por ineficaz. Tanto en pacientes con hipertensión arterial bien controlada o en normotensos debe monitorizarse la tensión arterial con frecuencia durante las primeras semanas de tratamiento y debe administrarse con precaución en pacientes con glaucoma de ángulo estrecho o con antecedentes de epilepsia. No debe indicarse si existe enfermedad mental, hipertensión arterial descontrolada o arritmias, arteriopatía obstructiva severa, cardiopatía isquémica, accidente vascular cerebral, hepatopatía o nefropatía. Debe evitarse su asociación con fármacos psicotropos que pudieran dar lugar a una potenciación del tono serotoninérgico o adrenérgico. Los fármacos con capacidad inductora enzimática pueden acelerar el metabolismo de la sibutramina31.
Los efectos adversos más frecuentes son cefalea, sequedad de boca, anorexia, insomnio y estreñimiento19. En estudios controlados con placebo la presencia de hipertensión, taquicardia o palpitaciones fue más frecuente en los pacientes tratados con
sibutramina21. También pueden aparecer irritabilidad, impaciencia y excitación, siendo el número de efectos adversos dosis
dependiente23.
Asociación dexfenfluramina – fentermina
Agonistas histaminérgicos
FÁRMACOS MODULADORES DE LA ABSORCIÓN DE NUTRIENTES Orlistat actúa en la luz intestinal reduciendo la hidrólisis de los triglicéridos ingeridos. Produce una reducción de la absorción de grasa dosis-dependiente, cercana al máximo si se administra a dosis de 120 mg tres veces al día. Esto produce un 30% de reducción en la absorción de la grasa ingerida que contribuye a desarrollar un balance calórico negativo con un déficit de aproximadamente 200 kcal/24 horas39. Debido a su liposolubilidad, se absorbe menos del 1% de la dosis oral y se transforma en dos metabolitos principales. Diversos estudios farmacodinámicos sugieren que orlistat no altera la absorción de fármacos como la digoxina43, fenitoína43, warfarina44, glyburide44, anticonceptivos orales45 o alcohol39. Se ha objetivado una discreta reducción en la absorción de vitaminas A, E y b carotenos43,46, pudiendo requerir suplementos vitamínicos en un reducido número de pacientes. No se han encontrado diferencias significativas entre pacientes tratados con orlistat y controlados con placebo durante 12 semanas en la respuesta a hormona tiroidea, niveles de catecolaminas, IGF-1 o IGFBP-347. Un estudio realizado en 199548 concluyó que la pérdida de peso inducida por tratamiento con orlistat era dosis dependiente. En 12 semanas orlistat produjo una pérdida de peso adicional comparada con placebo de 0,63 kg con 30 mg; 0,71 kg con 180 mg; y 1,75kg con 120 mg/día. Esta pérdida de peso se produjo fundamentalmente a expensas de la masa grasa. Se ha establecido que una reducción ponderal superior al 5% del peso inicial en 12 semanas predice una disminución del 14,6% en un año de tratamiento49.
La asociación de orlistat con dieta, metformina o insulina, resulta en una mejoría de los parámetros de control metabólico dando lugar a reducciones en las dosis de tratamiento antidiabético asociado50. Los efectos adversos se derivan de la inhibición de la lipasa pancreática e incluyen manchado oleoso (27%), gases con emisión fecal (24%), urgencia fecal (22%), deposiciones grasas/oleosas (20%), evacuación oleosa (12%), aumento del número de deposiciones (11%) e incontinencia fecal (8%)48,53. Habitualmente ocurren durante la primera semana de tratamiento y se reducen a partir de las 12 semanas. En total, el 38% de los pacientes con 30 mg, el 73% de los pacientes con 90 mg y el 86% de pacientes con 360 mg presentaron uno o más síntomas gastrointestinales48. Estos síntomas permiten alertar al paciente y al médico, indicando que la restricción de grasas en la dieta no se está realizando de modo adecuado. En este sentido el tratamiento con orlistat puede ejercer un papel terapéutico adicional contribuyendo a reeducar los hábitos alimenticios orientándolos hacia un menor consumo de grasas. No se ha registrado una mayor incidencia de litiasis biliar o renal, así como tampoco la presencia de alteraciones cardiovasculares o en sistema nervioso central.
Acarbosa
Fibra El retraso del vaciamiento gástrico producido por la ingesta de fibra contribuye al aumento de la sensación de saciedad55,56, así como a la interferencia en la absorción de glucosa y colesterol a nivel intestinal57. La fibra insoluble (salvado de trigo) aumenta el bolo fecal y mejora el estreñimiento, siendo útil cuando se sigue una dieta baja en calorías57. Habitualmente se recomiendan 25-30 g/día. Entre las contraindicaciones se encuentran la diverticulitis aguda, síndromes obstructivos, dolor abdominal, inflamaciones agudas o fístulas intestinales, alteraciones esofágicas o de la deglución. En los pacientes diabéticos la ingesta de fibra puede disminuir las necesidades de insulina, pero también puede disminuir la absorción de otros fármacos como la glibenclamida. Los efectos secundarios más frecuentes son la flatulencia y el meteorismo. No producen malabsorción de vitaminas ni minerales. Se han realizado numerosos estudios para evaluar la eficacia terapéutica de la fibra cuyas conclusiones son poco consistentes como para recomendar sistemáticamente su uso como hipolipemiante o hipoglucemiante. Sin embargo, sus efectos beneficiosos para el estreñimiento y la prevención de algunas enfermedades gastrointestinales son indiscutibles, y por lo tanto se recomienda la ingesta de 25-30 g/día (soluble e insoluble) tanto en obesos como en la población general.
Olestra
FÁRMACOS ESTIMULADORES DE LA TERMOGÉNESIS
Hormona tiroidea
Efedrina y cafeína El tratamiento con cafeína-efedrina produce efectos adversos transitorios en un 50-60% de los pacientes, fundamentalmente temblor, insomnio y mareos25,66. La potenciación del efecto adrenérgico se traduce en elevaciones de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Tanto este aspecto como las complicaciones observadas tras administración crónica de compuestos que contienen efedrina67 limitan su uso.
Agonistas b-3 adrenérgicos Desde que se describió que una mutación en el gen que codifica el receptor b-3 producía tendencia al aumento de peso70 se han investigado varios compuestos agonistas de los receptores b-3 adrenérgicos (BRL 26830 A, BRL 35135, Ro 16-8714, Ro 40-2148, CL 316243, ZD 7114). Además de aumentar la expresión de UCPs, los agonistas b-3 adrenérgicos aumentan la oxidación de glucosa y la liberación de ácidos grasos libres de los depósitos de grasa visceral71. Estos fármacos pueden aumentar el gasto energético en un 10% y se han mostrado eficaces en conseguir una reducción poderal significativa frente a placebo en estudios aislados72. Merced a su efecto estimulador del transportador de glucosa GLUT-4 en tejido adiposo pueden mejorar la tolerancia hidrocarbonada73. Sin embargo, en la mayoría de estudios realizados en humanos los resultados obtenidos hasta el momento han sido poco alentadores. Probablemente es debido a la escasa cantidad de tejido adiposo pardo existente en el hombre, especie en la que no hay expresión de receptores b-3 en tejido adiposo blanco74. Como efecto adverso del BRL 26830 A destaca el temblor que se correlaciona con los picos de concentraciones de los metabolitos activos, ocurre a los 30-60 minutos tras la administración, dura una hora y disminuye en severidad después de las primeras semanas de tratamiento. El agonista BRL 35135 consiguió mejorar la sensibilidad a la insulina en sujetos sanos75, obesos76 y en pacientes con diabetes mellitus tipo 277. Otro agonista (CL 316243) aumentó la acción de la insulina y la oxidación de grasas en pacientes sanos sin producir temblor ni taquicardia78. Las diferencias observadas en los efectos secundarios probablemente se deben a la deficiente selectividad de los preparados que muestran diferentes afinidades por los receptores adrenérgicos b-1 y b-279. En cualquier caso, son necesarios más estudios clínicos para conocer las posibilidades reales de este tipo de fármacos en el tratamiento de la obesidad.
OTROS FÁRMACOS
Hormona de crecimiento
Gonadotropina coriónica
Andrógenos Los estudios realizados con tratamiento con testosterona han revelado efectos reductores de la grasa visceral cuando se administra a varones hipogonadales86,87. Otros esteroides anabolizantes como oxandrolona o nandrolona producen resultados similares en varones, mientras que en mujeres pueden ser opuestos88. No se han observado efectos beneficiosos con dihidrotestosterona. El efecto reductor de los andrógenos sobre el nivel de HDL-colesterol y sus efectos androgénicos limitan sus indicaciones en este terreno.
Metformina y piruvato La adición de piruvato a la dieta produce disminución del peso corporal a expensas del compartimento graso89 y atenúa la recuperación ponderal tras la pérdida ponderal90. No se han demostrado efectos positivos del hidroxicitrato91.
PERSPECTIVAS FUTURAS
Leptina
Topiramato Es un péptido de 30 aminoácidos que se sintetiza en las células L de la mucosa intestinal y es segregado a la sangre en respuesta a una comida mixta101,102. Posee una secuencia de aminoácidos homóloga en el 50% a la del glucagón. Se le ha implicado en la regulación a corto plazo de la conducta alimentaria103. Su inyección intracerebroventricular en ratas inhibe la ingesta alimentaria104. En los pacientes obesos se ha observado una liberación atenuada de GLP-1 en respuesta a las comidas105. La administración intravenosa de GLP-1 a obesos induce una inhibición prolongada del apetito así como ralentización de vaciamiento gástrico106. La infusión de GLP-1 posee efectos insulinotrópicos en diabéticos tipo 2107 en los que aumenta la saciedad108. Este efecto es extensivo a los pacientes obesos109. La exendina-4, un péptido con analogía estructural del 56% con GLP-1, constituye un agonista del receptor de GLP-1. Su administración a ratas obesas induce disminución de apetito y peso110 así como efectos sobre el metabolismo hidrocarbonado más potentes que los de GLP-1111. El lugar de GLP-1 o sus análogos en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2 queda aún por definir.
Hormona liberadora de corticotropina (CRH)
Neuropéptido Y (NPY)
Oleil-estrona
Colecistoquinina (CCK) Además de esta acción periférica, la CCK ejerce un efecto central a través de su receptor CCKB, disminuyendo la ingesta e incrementando la actividad simpática121,122. El posible desarrollo de análogos123 o de fármacos agonistas124 de CCK puede ofertar nuevas posibilidades en el tratamiento de la obesidad.
Otras perspectivas terapéuticas
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS E INDICACIONES Admitiendo que los fármacos disponibles poseen efectos secundarios, debe considerarse que la reducción ponderal que su uso ocasiona sobre las cifras esperadas tras administración de placebo resulta en mejorías muy significativas de las complicaciones derivadas de la obesidad con su consiguiente efecto sobre la tasa de morbi-mortalidad. Es importante tratar de establecer elementos predictivos de la respuesta terapéutica que permitan seleccionar el paciente y el momento más adecuado para iniciar tratamiento.
En líneas generales las recomendaciones prácticas para el empleo de fármacos en el tratamiento de la obesidad son: Es necesario encontrar elementos predictivos fiables que permitan seleccionar qué pacientes se beneficiarán de tratamientos farmacológicos prolongados y qué fármacos son los más idóneos en determinados colectivos.
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