ANALES DEL SISTEMA SANITARIO DE NAVARRA

El tejido adiposo: órgano de almacenamiento y órgano secretor
Adipose tissue: a storage and secretory organ

M.J. Moreno, J.A. Martínez

Departamento de Fisiología y Nutrición. Universidad de Navarra.

MORFOLOGÍA DEL TEJIDO ADIPOSO: CONCEPTOS BÁSICOS
El tejido adiposo se encuentra distribuido en distintas localizaciones en el organismo. Estos depósitos se encuentran principalmente a escala dérmica, subcutánea, mediastínica, mesentérica, perigonadal, perirrenal y retroperitoneal. Además, se distinguen dos grandes tipos de tejido adiposo, el tejido adiposo blanco y el tejido adiposo pardo o marrón. Ambos no presentan diferencias única y exclusivamente en cuanto a coloración, sino también en cuanto a su morfología, distribución, genes y función.

El tejido adiposo pardo posee adipocitos multiloculares con abundantes mitocondrias que expresan altas cantidades de proteína desacoplante 1 (UCP1), la cual es la responsable de la actividad termogénica de este tejido1. Por el contrario, el tejido adiposo blanco está formado por adipocitos uniloculares, que contienen mitocondrias muy diferentes de aquellas encontradas en el tejido adiposo pardo. Estas células producen leptina, una hormona que informa al cerebro del estado nutricional del individuo para regular la ingesta y el gasto energético. La principal función de este tejido es, por tanto, controlar la ingesta de energía y la distribución de la misma a otros tejidos en los periodos interdigestivos1, 2.

En la mayor parte de los depósitos adiposos blancos de ratas jóvenes así como en algunos depósitos de ratas adultas (periováricos y retroperitoneales) aparecen algunos adipocitos multiloculares similares a los del tejido adiposo pardo junto con algunos precursores, que en sus estadios iniciales son similares a los del tejido adiposo pardo, pero que en sus estadios más tardíos muestran una estructura intermedia entre los adipocitos blancos y pardos3.
El balance entre las áreas pardas y blancas puede verse modificado en respuesta a distintos factores tales como el frío, el calor, la obesidad… Así, en animales aclimatados al frío este balance se modifica en favor del tejido adiposo pardo, debido principalmente al desarrollo y la proliferación de sus precursores. También, la morfología de los adipocitos pardos maduros se modifica, aumentando el número, el tamaño, la densidad y el contenido en UCP1 de las mitocondrias. Además, también se observa proliferación de tejido adiposo pardo en los depósitos blancos4. Por el contrario, en animales aclimatados al calor, las áreas pardas están menos coloreadas y su histología está profundamente modificada. Los adipocitos marrones son principalmente uniloculares y presentan un número mucho menor de mitocondrias, aunque siguen presentando inmunoreactividad por UCP11.

En animales obesos se produce un enorme aumento de los depósitos grasos blancos debido a la hiperplasia e hipertrofia de sus adipocitos. Estos fenómenos afectan de forma diferente a las diversas reservas grasas, siendo el depósito subcutáneo el que presenta un mayor incremento del contenido graso. Al igual que lo que ocurre en los animales aclimatados al calor, los depósitos grasos pardos aparecen menos coloreados, e histológicamente son más uniloculares y reactivos tanto para UCP1 como para leptina5.

DESARROLLO DEL TEJIDO ADIPOSO BLANCO
La formación del tejido adiposo blanco comienza antes del nacimiento, aunque la cronología de aparición varía de unas especies a otras. La mayor expansión del mismo tiene lugar rápidamente tras el nacimiento. Pero, el desarrollo es un proceso continuo a lo largo de la vida. Es bien conocida la capacidad del adulto de generar nuevas células grasas en respuesta a dietas con alto contenido en carbohidratos y grasas6. La adquisición de células grasas parece ser, además, un proceso irreversible2. Es muy importante, por tanto, conocer cuáles son los factores que regulan la formación de nuevas células grasas a partir de sus células precursoras existentes en el tejido adiposo. Es decir, conocer cómo se produce y regula la adipogénesis para poder entender el desarrollo de la obesidad.

Una vez que el tejido adiposo está completamente formado, los adipocitos representan entre uno y dos tercios del mismo. El resto del tejido está constituido por células sanguíneas, células endoteliales, pericitos y precursores de los adipocitos con distintos grados de diferenciación, fundamentalmente fibroblastos, aunque también aparecen preadipocitos (células intersticiales o vacias de lípidos), células mesenquimales pobremente diferenciadas (poseen pequeñas gotas de lípidos) y células grasas muy pequeñas2. Aunque el origen embrionario de las células grasas no es del todo conocido, varios estudios han sugerido que la línea adipocitaria deriva de un precursor embrionario multipotente y que posee capacidad para diferenciarse en células unipotentes y comprometidas hacia el desarrollo de varios tipos celulares determinados, tales como adipocitos, condrocitos, osteoblastos y miocitos. Los procesos celulares que llevan a la coversión de las células pluripotentes en adipoblastos unipotentes son todavía altamente desconocidos7.

MODELOS IN VITRO DE DIFERENCIACIÓN DE ADIPOCITOS
Los procesos implicados en la diferenciación de los precursores adipocitarios hasta adipocitos maduros han sido ampliamente estudiados utilizando modelos celulares in vitro. Éstos han permitido la caracterización de los eventos moleculares y celulares que tienen lugar durante la transición de preadipocitos indiferenciados tipo fibroblastos hasta células grasas redondeadas maduras. Las líneas celulares utilizadas se pueden dividir en 3 categorías2: 1) células embrionarias totipotentes capaces de generar todas las líneas celulares; 2) células multipotentes que pueden dar lugar a miocitos, adipocitos y condrocitos; 3) células ya comprometidas hacia la línea adiposa, que son las denominadas líneas celulares de preadipocitos (Tabla 1).

Los procesos de diferenciación de adipocitos se han estudiado principalmente en estas líneas celulares de preadipocitos tales como 3T3-L1 y 3T3-F442A, las cuales fueron aisladas por clonaje desde células derivadas de embriones de ratones Swiss 3T38. La línea TA1 se estableció por el tratamiento de células fibroblásticas embrionarias de ratón CH310T1/2 con el agente demetilante 5-azacitidina9. La línea Ob1710 y sus derivadas se generaron desde precursores adipocitarios presentes en la grasa epididimal de ratones adultos genéticamente obesos (ob/ob).

Se ha logrado también el cultivo de preadipocitos primarios así como la inducción de su transformación en adipocitos maduros en diversas especies animales incluido el hombre. Las células primarias son diploides y reflejan mejor, por tanto, la situación in vitro que las líneas celulares aneuploides. Además, presentan la ventaja de que pueden ser obtenidas desde varias especies a diferentes etapas del desarrollo postnatal y de diferentes depósitos grasos. Esto último es muy importante, ya que se han observado importantes diferencias moleculares y bioquímicas entre los distintos depósitos grasos7.

Durante la fase de crecimiento tanto las líneas celulares de preadipocitos como los preadipocitos primarios son morfológicamente similares a los fibroblastos. Una vez que las células han alcanzado la confluencia, el tratamiento con los inductores adecuados de la diferenciación conduce a un cambio drástico en la forma de las células. Los preadipocitos se convierten en células de forma esférica que empiezan a acumular lípidos, y que van adquiriendo progresivamente las características morfológicas y bioquímicas propias de los adipocitos maduros2.

El tratamiento capaz de inducir la diferenciación varía en los distintos modelos celulares descritos (Tabla 1). Aunque los preadipocitos de diferentes fuentes son similares en múltiples aspectos, su respuesta a los agentes inductores de la diferenciación varía considerablemente. Estas diferencias pueden venir determinadas por el diferente estadío de maduración en el que se obtuvieron los preadipocitos7. En la mayor parte de los casos se requiere la presencia de insulina. En algunos casos, como por ejemplo en los preadipocitos 3T3-L1, la diferenciación se ve acelerada tras el tratamiento durante 48 horas con dexametasona, un corticoide; isobutilmetilxantina (IBMX), un estimulante del AMPcíclico; y altas concentraciones de insulina, en presencia de suero bovino fetal. Tras este periodo inductor de la diferenciación, no se requiere la presencia de algunos de estos inductores de la diferenciación para el mantenimiento del fenotipo del adipocito maduro11

PROCESOS DE LA DIFERENCIACIÓN DE ADIPOCITOS
La diferenciación de los adipocitos es un proceso complejo en el que los preadipocitos deben interrumpir su crecimiento y salir del ciclo celular previamente a su conversión terminal en adipocitos. Este proceso de diferenciación supone cambios cronológicos en la expresión de numerosos genes. Así, se van adquiriendo aquellos genes característicos de los adipocitos, al mismo tiempo que se van reprimiendo genes que son inhibitorios para la adipogénesis o que no son innecesarios para la función del adipocito maduro. Todos estos cambios en la expresión y función de estos genes conducen finalmente a la adquisición del fenotipo característico del adipocito12

Aunque los fenómenos moleculares implicados en la diferenciación de los adipocitos no son totalmente conocidos, se ha sugerido un modelo que incluye varias etapas (se describe como ejemplo el modelo de diferenciación propuesto para la línea celular 3T3-L1):
1. Inhibición del crecimiento
Una vez alcanzada la confluencia, los predipocitos 3T3-L1 sufren inhibición por contacto y cesan su crecimiento, y comienzan a exhibir algunos de los marcadores tempranos de la diferenciación13

2. Expansión clonal

El tratamiento de estas células en las que ha cesado el crecimiento con medio de diferenciación las induce a reentrar en el ciclo celular, y se producen varias rondas de replicación de DNA y duplicación celular. Esta expansión mitótica clonal de células comprometidas es esencial para completar la diferenciación terminal en adipocitos maduros. Las proteínas del retinoblastoma (Rb) modulan la actividad de E2F, un factor de transcripción que juega un papel fundamental en la regulación de la progresión del ciclo celular. Varios estudios recientes han sugerido que las proteínas Rb juegan un papel fundamental en la regulación de la expansión mitótica clonal necesaria para la diferenciación de los adipocitos 3T3-L113,14

3. Cambios tempranos en la expresión de genes

Conforme la expansión clonal cesa, se inicia la activación transcripcional coordinada de genes específicos del adipocito. La expresión de estos genes se acompaña de cambios bioquímicos y morfológicos dramáticos que conducen a la adquisición del fenotipo del adipocito. La expresión de lipoprotein lipasa (LPL) ha sido considerada a menudo como un signo temprano de la diferenciación adipocitaria. La expresión de LPL ocurre, sin embargo, de manera espontánea al alcanzar la confluencia y es independiente de los inductores de la diferenciación. Esta circunstancia sugiere que LPL puede reflejar la etapa de cese del crecimiento más que ser un marcador temprano del proceso de diferenciación7.

Hasta ahora, se han descrito dos familias de factores de transcripción, las C/EBPs (CCAAT/Enhancer Binding Proteins) y PPARg (Peroxisome Proliferator-Activated Receptor g), que han sido identificadas como “directores” reguladores de la transcripción de genes adipogénicos12

La familia C/EBP está constituida por varias isoformas15: C/EBPa, C/EBPb y C/EBPd. C/EBPa parece ser un factor nuclear indispensable y crítico en el proceso de diferenciación de los adipocitos16,17. Varios estudios han puesto de manifiesto que este factor de transcripción es no sólo requerido, sino también suficiente para poner en marcha el proceso de diferenciación de los adipocitos incluso en ausencia de agentes inductores de la diferenciación16,18. En apoyo de esta hipótesis, se ha observado que la supresión de la expresión de C/EBPa por un tratamiento con antisentidos provoca una inhibición en la diferenciación terminal de los adipocitos, lo cual parece indicar que este proceso requiere el mantenimiento de la expresión sostenida de C/EBPa 19. Esta expresión de C/EBPa durante la etapa de diferenciación terminal se ha atribuido a un fenómeno de autoactivación de su propio gen, el cual contiene un lugar de unión para C/EBP en la región proximal de su promotor. Además, la importancia de C/EBPa para la activación de otros genes específicos del adipocito maduro se pone también de manifiesto por la identificación de lugares de unión para C/EBPa en los promotores de varios de estos genes, tales como aP212.

Sin embargo, el hecho de que C/EBPa se active relativamente tarde en la secuencia de eventos del proceso de diferenciación (días 3-4) ha hecho surgir algunas cuestiones referentes a su papel de maestro director en este proceso. En este sentido, se ha observado que la activación de las isoformas b y d de la familia de las C/EBPs es cronológicamente anterior a la de C/EBPa, lo que sugiere que ambas (b y d) juegan un papel preparatorio muy temprano en la cascada de fenómenos que conducen a la diferenciación17. Los niveles de C/EBPb y C/EBPd se ven incrementados en respuesta a la isobutilmetilxantina (IBMX) y la dexametasona respectivamente20, y su principal función es iniciar la activación de C/EBPa, el cual es finalmente responsable de la activación de la serie de genes específicos de los adipocitos. 

El PPARg es el único miembro de una familia de receptores nucleares/factores de transcripción (PPAR), que se encuentra expresado en altos niveles específicamente en tejido adiposo y que se ha demostrado es un importante mediador del proceso adipogénico21. La expresión de PPARg antecede la inducción de C/EBPa en la cascada de eventos que conducen a la diferenciación de los adipocitos22. Al igual que lo observado con C/EBPa, la expresión retroviral de PPARg es suficiente para inducir la conversión de varias líneas celulares de fibroblastos en adipocitos21. En este sentido, se ha observado que la coexpresión de PPARg y C/EBPa en fibroblastos tiene un efecto sinérgico sobre la inducción del proceso de conversión en adipocitos.

Las tiazolidinedionas, fármacos con acción antidiabética, actúan como ligandos directos de PPARg, y se ha observado que son, por tanto, potentes y efectivos estimulantes de la adipogénesis23. Los factores de transcripción C/EBPb y C/EBPd parecen jugar también un importante papel en la inducción de PPARg. De hecho, su expresión ectópica provoca un incremento en los niveles de PPARg equivalente al de las células adiposas normales24.
Otro factor que también parece estar implicado en el proceso de diferenciación es ADD1/SREBP1 (Adipocyte Determination Differentiation Dependent Factor 1/ Sterol Regulatory Element Binding Protein 1). La coexpresión de este factor de transcripción incrementa la actividad transcripcional de PPARg incluso en ausencia de sus ligandos activadores25.

Entre los genes que disminuyen su expresión a lo largo de la diferenciación es de destacar Pref-1 (Preadipocyte Factor-1). Pref-1 presenta altos niveles de expresión en preadipocitos y su expresión disminuye durante la diferenciación, siendo completamente indetectable en adipocitos maduros26.

4. Eventos tardíos y diferenciación terminal
Durante la fase final de la diferenciación, los adipocitos en cultivo incrementan marcadamente la lipogénesis de novo, observándose, por tanto, un incremento en la expresión y actividad de enzimas implicados en esta ruta tales como la sintasa de ácidos grasos, enzima málica, glicerol 3-fosfato deshidrogenasa… Durante esta etapa aumenta también considerablemente la sensibilidad a la insulina, debido a un gran aumento en el número de receptores de insulina y transportadores de glucosa dependientes de insulina (GLUT4).

La diferenciación de los adipocitos conlleva una pérdida de receptores adrenérgicos b1, mientras que se produce un incremento de los b2 y b3, resultando un incremento total en el número de receptores adrenérgicos7.

Además, se expresan y sintetizan también otros genes y productos específicos de los adipocitos como aP2, una proteína fijadora de ácidos grasos específica de adipocitos y perilipina, una proteína asociada a las gotas de lípidos. Además, los adipocitos en esta etapa comienzan a secretar algunas sustancias endocrinas y paracrinas tales como leptina, adipsina, PAI-1 y la angiotensina7.

FACTORES QUE MODULAN LA DIFERENCIACIÓN DE LOS ADIPOCITOS
Según lo expuesto hasta ahora puede deducirse que la diferenciación de los adipocitos es un proceso altamente complejo, que se encuentra sometido a regulación por diferentes hormonas y factores de crecimiento. La identificación de estos factores que regulan tanto positiva como negativamente el proceso de diferenciación adipocitario, y el conocimiento de las rutas implicadas, provee importante información para una mejor comprensión de los mecanismos moleculares implicados en el proceso diferenciador (Tabla 2).


EL TEJIDO ADIPOSO BLANCO COMO ÓRGANO DE ALMACENAMIENTO DE ENERGÍA
Lipogénesis

El tejido adiposo blanco es el mayor reservorio energético del organismo. La energía es almacenada en las células grasas en forma de triglicéridos. La principal fuente de triglicéridos para los adipocitos procede de los quilomicrones y las VLDL circulantes. Los triglicéridos de estas lipoproteínas son hidrolizados hasta ácidos grasos libres y monoglicerol por la lipoproteína lipasa (LPL) que se encuentra en la pared de los capilares del tejido adiposo. Estos ácidos grasos libres son captados por los adipocitos a través de procesos de transporte activo mediado por proteínas transportadoras específicas de ácidos grasos. Una vez en el interior de la célula, los ácidos grasos son reesterificados para formar triglicéridos27. Los ácidos grasos plasmáticos que circulan unidos a albúmina también pueden ser captados por los adipocitos y reesterificarse a triglicéridos.

El término lipogénesis de novo designa específicamente la formación de ácidos grasos a partir de algún precursor derivado del adipocito, por ejemplo glucosa. En humanos, el almacenamiento de los ácidos grasos en el tejido adiposo depende prácticamente de la liberación de los mismos desde las lipoproteínas por acción de la LPL27. Sin embargo, se ha observado que pacientes con deficiencia de LPL son capaces de acumular triglicéridos en el tejido adiposo28, lo que hace pensar en la implicación de otros mecanismos tales como la lipogénesis de novo u otras rutas alternativas como el sistema adipsina/ASP29.

Lipólisis

Durante la lipólisis, los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo son hidrolizados hasta ácidos grasos y glicerol. El paso limitante de la lipólisis está controlado por la lipasa sensible a hormonas (HSL). Esta enzima cataliza la hidrólisis de triglicéridos hasta monoglicéridos. Finalmente, éstos son degradados por la monoacilglicerol lipasa. La HSL está sujeta a una intensa regulación. Así, la HSL se activa por fosforilación controlada por la proteína quinasa A, la cual está asimismo activada por la vía del AMPcíclico (AMPc). La lipólisis se verá estimulada por todas aquellas hormonas que al unirse a su receptor provoquen la activación de proteínas G estimulantes y, por tanto la estimulación de la adenilatociclasa y la formación de AMPc, como ocurre por la unión de catecolaminas a los receptores b-adrenérgicos. Por el contrario, la lipólisis va a ser inhibida por aquellas hormonas cuyo receptor se encuentra asociado a la adenilato ciclasa a través de proteínas G inhibitorias. Esto provoca una menor producción de AMPc y una menor activación de la proteína quinasa A y por tanto de la HSL. Es lo que ocurre tras la activación por catecolaminas de receptores a2-adrenérgicos y receptores de adenosina. Las catecolaminas tienen, por tanto, un efecto dual sobre la lipólisis y, por ello, su efecto lipolítico neto depende del balance entre receptores a y b adrenérgicos. Otras hormonas inhibidoras de la lipólisis como es el caso de la insulina, actúan a través de receptores que están asociados a la fosfatidilinositol quinasa 3 (PIK-3), cuya activación provoca asimismo la de la fosfodiesterasa III (PDE III) que cataliza la inactivación de AMPc a 5’AMP. Además, parece existir un ritmo basal de lipólisis que es independiente de hormonas27.

Metabolismo del tejido adiposo y distribución de los depósitos grasos
La mayor o menor acumulación de grasa en unas zonas que en otras del organismo viene determinada por las variaciones regionales en el balance entre los procesos de movilización o almacenamiento lipídico. En este sentido, mientras que las mujeres suelen presentar una acumulación preferentemente periférica de la grasa, los hombres suelen presentar una distribución central o abdominal. Este proceso parece ser debido a que en las mujeres están más acentuados que en el hombre los procesos que favorecen la movilización lipídica en los depósitos de grasa viscerales y los que facilitan el almacenamiento de lípidos en los tejidos periféricos subcutáneos grasos27. También en situaciones de obesidad se observan sujetos con obesidad periférica y sujetos con obesidad abdominal. Es esta última la que está relacionada con el desarrollo de complicaciones metabólicas y cardiovasculares30, lo que podría estar causado porque las diferencias regionales en la lipólisis entre la grasa visceral y subcutánea son más marcadas en personas con obesidad abdominal, presentando una menor respuesta lipolítica a catecolaminas en la grasa subcutánea abdominal y una estimulación de la actividad lipolítica en la grasa visceral. El incremento en ácidos grasos libres derivado del aumento en el tamaño y la actividad lipolítica de la grasa visceral parece ser el responsable de las alteraciones metabólicas hepáticas, que conducen finalmente a hipertrigliceridemia, hiperinsulinemia, resistencia a la insulina31, etc.

EL TEJIDO ADIPOSO BLANCO COMO ÓRGANO SECRETOR
Estudios de los últimos años han puesto de manifiesto la gran importancia del tejido adiposo blanco como productor de ciertas sustancias con acción endocrina, paracrina y autocrina32. En este grupo de sustancias secretadas por el tejido adiposo se encuentran moléculas implicadas en la regulación del peso corporal (leptina, Acrp30/adipoQ), sustancias relacionadas con el sistema inmune (TNFa, IL-1, IL-6), la función vascular (angiotensina e inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1), el desarrollo de la resistencia a la insulina (resistina) y la función reproductora (estrógenos), entre otras.

Leptina
Es una hormona segregada principalmente por los adipocitos que juega un importante papel en la regulación del peso corporal a través de sus efectos centrales sobre el apetito y periféricos sobre el gasto energético33,34. Los niveles de leptina circulantes están directamente relacionados con la adiposidad, pero ésta no es el único factor determinante de los niveles de leptina. Por ejemplo, la concentración de leptina circulante disminuye en condiciones de ayuno o restricción calórica y aumenta en respuesta a la ingesta. En este sentido, se ha postulado que el metabolismo de la glucosa es el principal determinante de la secreción de leptina tanto in vitro como in vivo35-37.

Citoquinas (TNFa, IL-1, IL-6)
Estas moléculas multifuncionales son producidas por muchos tipos celulares incluidos los adipocitos. Respecto a la función que llevan a cabo estas citoquinas secretadas por el tejido adiposo, se ha sugerido una acción paracrina o autocrina en el propio tejido. Los niveles del TNFa en tejido adiposo están correlacionados positivamente con el tamaño de los depósitos adiposos. El TNFa es un estimulante de la lipólisis, mientras que inhibe la expresión de LPL y GLUT4, dos elementos claves para la acumulación de lípidos, por lo que podría considerarse como un mecanismo que trata de reducir el tamaño excesivo de los depósitos grasos. Sin embargo, estos altos niveles de TNFa en tejido adiposo podrían estar implicados en el desarrollo de algunas alteraciones metabólicas tales como la resistencia a la insulina. En este sentido, se ha demostrado que el TNFa inhibe la captación de glucosa dependiente de insulina ya que interfiere con la ruta de señalización de la misma. El papel que en el ámbito fisiológico general pudieran tener estas citoquinas secretadas por el tejido adiposo no está claro38.

Adipsina/ASP

La ASP (Acylation Stimulating Protein) es una proteína sérica relativamente pequeña, idéntica a C3adesArg, el producto inicial de la activación de la vía alternativa del complemento. La molécula de ASP se genera a través de la interacción de un complejo de proteínas entre las cuales se incluye la adipsina, de ahí que al sistema se le denomine “adipsina/ASP”. El papel de la ASP parece ser regular el ritmo al cual los ácidos grasos procedentes de la acción de la LPL son captados por los adipocitos y posteriormente convertidos a triglicéridos por los mismos. La ASP también parece afectar el ritmo al que los ácidos grasos son liberados desde los adipocitos. Se ha sugerido, por tanto, que la insulina y la ASP interaccionan en los procesos de regulación de almacenamiento y movilización energética39

Acrp30/AdipoQ/Adiponectina
La Acrp30 (Adipocyte Complement Related Protein), también conocida como AdipoQ, adiponectina, apM1, es una proteína expresada exclusivamente en adipocitos diferenciados. Su función no está clara todavía, pero se ha observado que sus niveles de ARNm están disminuidos en animales y humanos obesos. Un estudio reciente ha mostrado que un producto resultante de la ruptura proteolítica de Acrp30, en concreto el correspondiente al dominio globular C-terminal incrementa la oxidación de ácidos grasos en el músculo y causa pérdida de peso en ratones que consumían una dieta alta en grasa sin afectar al apetito40.

Resistina
Recientemente, se ha identificado una nueva molécula, la resistina41, secretada por adipocitos maduros y que se ha postulado podría ser el enlace entre la obesidad y el desarrollo de resistencia a la insulina. De hecho, se ha observado que los niveles circulantes de resistina están aumentados tanto en modelos genéticos como dietéticos de obesidad, y que el tratamiento con las tiazolidinedionas, fármacos antidiabéticos agonistas de PPARg, disminuye los niveles circulantes de resistina. Además, la administración de un anticuerpo antiresistina a ratones con obesidad inducida por la dieta mejora los niveles sanguíneos de glucosa e insulina. Sin embargo, un estudio posterior ha observado que la expresión de resistina en tejido adiposo está severamente disminuida en la obesidad y que es estimulada por los agonistas PPARg42. Se requieren, por tanto, nuevos estudios para determinar el papel de esta molécula tanto en la obesidad como en la resistencia a la insulina.

Angiotensinógeno/PAI-1
El tejido adiposo posee algunos de los principales componentes del sistema renina-angiotensina7. El angiotensinógeno puede jugar un papel importante en la regulación del aporte sanguíneo al tejido adiposo y el flujo de ácidos grasos desde el mismo. Además, se ha observado que la expresión génica de angiotensinógeno está aumentada en obesidad en humanos43. La angiotensina II posee un efecto estimulante sobre la diferenciación del tejido adiposo y parece estar implicada en la regulación de la adiposidad debido a sus acciones lipogénicas44.

En cuanto a la secreción de PAI-1 por el tejido adiposo, se ha observado una mayor producción del mismo en la grasa visceral que en la grasa subcutánea, lo cual podría relacionarse con el incremento en los niveles de PAI-1 observados en la obesidad central y con el desarrollo de las alteraciones vasculares asociadas a la misma45.

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Correspondencia:
M. J. Moreno Aliaga
Departamento de Fisiología y Nutrición
Universidad de Navarra
31080 Pamplona
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Fax 948 425649