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INTRODUCCIÓN
La historia natural de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC)
es quizá uno de los aspectos menos conocidos de esta enfermedad. Sin
embargo su conocimiento es de vital importancia tanto para el paciente
como para al médico que lo atiende debido al valor pronóstico que posee
(probabilidad de desarrollar una enfermedad hepática clínicamente
relevante que altere la calidad de vida y/o la supervivencia del paciente)
y en vistas a la valoración de la necesidad y urgencia de un tratamiento
antiviral.
Algunos autores opinan que la infección crónica por el virus de la
hepatitis C progresa frecuentemente y de manera inexorable al desarrollo
de cirrosis y/o hepatocarcinoma y a la muerte del paciente. Otros, por lo
contrario, piensan que la hepatopatía crónica por virus C tiene un curso
más variable y frecuentemente benigno, de tal manera que la mayoría de
los pacientes infectados no desarrollan una enfermedad hepática
clínicamente relevante sino que mueren por otras enfermedades
concomitantes más comunes. Estas discrepancias probablemente derivan de
las limitaciones metodológicas de los estudios realizados (tipo de
estudio, tipo de población incluida) y de las características de la
propia enfermedad (curso indolente, lento y prolongado) que hacen más
difícil el estudio de su historia natural.
LIMITACIONES DE LOS ESTUDIOS QUE VALORAN LA HISTORIA NATURAL DE LA
HEPATITIS C
Hasta la fecha y debido principalmente a las características de la propia
enfermedad, es difícil diseñar un estudio que valore eficazmente y sin
sesgos la historia natural de la infección por el VHC. Dicho estudio
debería cumplir los siguientes puntos1,2:
a) Identificación del momento exacto del inicio de la enfermedad.
b) Conocimiento del amplio espectro de las manifestaciones clínicas de la
infección aguda por el VHC, para no sólo estudiar la historia natural de
aquellas formas agudas más sintomáticas o severas.
c) Seguimiento del proceso hasta su resolución o evento final (cirrosis,
cirrosis descompensada, hepatocarcinoma, transplante o muerte por
enfermedad hepática), sin considerar su duración, en algunos casos de
décadas.
d) Valoración de la evolución sin la instauración de un tratamiento que
pudiera modificar el curso de la enfermedad.
e) Realización de estudios casos/control, pareados, sólo diferentes en
cuanto a la presencia o no de la infección VHC.
En el caso de la enfermedad causada por el VHC dichos estudios se ven
limitados porque:
a) La infección aguda por el VHC es frecuentemente pauci-asintomática,
de tal manera que muchos casos pasan desapercibidos y en la mayoría de
los pacientes no se puede determinar con exactitud el inicio de la
enfermedad (información histórica según las vías de transmisión de la
enfermedad).
b) La enfermedad progresa generalmente de una manera lenta e insidiosa,
requiriendo el paso de décadas, a menudo 30-40 años para llegar al
evento final (resolución, cirrosis, hepatocarcinoma, etc.)
c) Actualmente el avance en el tratamiento de la infección crónica por
VHC y en muchos casos el desconocimiento de su historia natural han hecho
que un porcentaje importante de pacientes hayan sido tratados con
fármacos eficaces en la eliminación del virus y en la mejoría de la
lesión hepática.
d) La imposibilidad de conocer en muchos casos el inicio real de la
enfermedad hace casi imposible la construcción de un grupo control
parejo.
Por último, debido a que en la infección crónica por VHC es necesario
la presencia de un grado importante de fibrosis hepática para el
desarrollo de una enfermedad hepática clínicamente relevante (cirrosis
descompensada, hepatocarcinoma), muchos autores han analizado la historia
natural de la enfermedad valorando el grado de progresión de la fibrosis3.
Actualmente el único método fiable para la valoración del grado de
fibrosis hepática es la realización de una biopsia hepática. Los
diferentes marcadores serológicos bioquímicos (gglobulina, gglutamil
transpeptidasa, niveles de plaquetas o ferritina sérica, índices basados
en la combinación de varios marcadores bioquímicos, péptido
procolágeno tipo III, colágeno tipo IV, laminina, ácido hialurónico,
TGF-b, metaloproteinasas o inhibidores de las metaloproteinasas)
desarrollados hasta la fecha no son fiables para predecir el grado de
fibrosis hepática (principalmente grados leves moderados de fibrosis) y
además no han sido validados en estudios longitudinales que valoran la
progresión de fibrosis.
Aunque actualmente disponemos de una serie de índices histológicos
estandarizados para valorar el grado de fibrosis hepática (“HAI-Knodell
score”, “Knodell modificado (Ishak)”, “METAVIR score”), éstos
también presentan ciertas limitaciones:
a) El grado de fibrosis hepática puede ser no homogénea en el hígado y,
por tanto, la fibrosis observada en la muestra obtenida mediante punción
puede no ser representativa de la que existe en el resto del hígado.
b) La fiabilidad de la biopsia hepática para valorar el grado de fibrosis
va a depender del tamaño de la misma. Sin embargo, en algunos pacientes e
independientemente del tamaño de la muestra el grado de fibrosis es
infravalorado.
c) Además, los índices histológicos que valoran el grado de fibrosis se
basan en la valoración visual de las muestras por lo que en muchos casos
se observa una gran variabilidad inter e intra observador.
d) Es probable que la progresión de la fibrosis hepática en la
infección por el VHC no sea lineal de tal manera que el paso del estadio
1 al 2 de fibrosis requiera más tiempo que el paso del 3 al 4. Por lo
tanto son necesarios análisis estadísticos no paramétricos para valorar
las diferencias entre el grado de fibrosis en los diferentes estudios
clínicos.
La mayor parte de estas limitaciones pudieran ser solventadas mediante la
realización de estudios que incluyan un elevado número de pacientes, a
los que se les realice un número elevado de biopsias, analizadas de
manera pareada y ciega (sin conocer la fecha de la biopsia) por un mismo
observador que valore asimismo las diferencias de las mismas según los
códigos de empeoramiento, no cambio o mejora.
ESTUDIOS TRANSVERSALES
Se basan en la realización de una única biopsia hepática en una
población grande de pacientes. Asumiendo un modelo matemático lineal de
progresión, estos estudios demuestran que el grado medio de progresión
de fibrosis en la infección crónica por VHC es de 0,13 puntos METAVIR/año,
siendo mayor en hombres (0,15 vs 0,11), en pacientes infectados después
de los 50 años (0,33 vs 0,09) y bebedores (>50 g alcohol/día) (0,17
vs 0,12). Basados en estos estudios el tiempo medio de desarrollo de
cirrosis en un paciente infectado por el VHC es de 30 años (13 años vs
42 años según la presencia de los factores de riesgo anteriormente
mencionados).
Recientemente Poynard y col4 en un estudio de 2.213 pacientes
han propuesto un nuevo modelo de progresión de la fibrosis en la
hepatitis crónica por VHC, en el cual la fibrosis aumentaría en cuatro
diferentes fases consecutivas, con mayor rapidez después de los 50 años:
una primera fase en los primeros 10 años con ninguna o mínima
progresión siempre que la infección no ocurra después de los 50 años o
exista coinfección por otro virus (VIH, VHB); una segunda fase
consecutiva de 15 años en la que la progresión de la fibrosis es lenta y
estable; una tercera fase de 10 años en la que la progresión de la
fibrosis es intermedia, y por último la cuarta fase en la que la
progresión de la fibrosis es rápida. Con este modelo el tiempo medio de
progresión de la cirrosis es de unos 40 años, siempre que la infección
no ocurra en pacientes mayores de 50 años. Este modelo implica que la
progresión de la fibrosis es lineal en
cada fase, incrementándose de manera exponencial conforme aumenta el
tiempo de infección y la edad a la que ocurre la infección. Este estudio
presenta las limitaciones de escoger una población de pacientes
seleccionada de diferentes estudios controlados de tratamiento antiviral,
la mayor parte con una mediana de infección inferior a 20 años y una
minoría con grados importantes de fibrosis (11% fibrosis en puentes, 9%
cirrosis).
ESTUDIOS RETROSPECTIVOS O PROSPECTIVOS
Se basan en la realización de dos biopsias separadas retrospectivamente o
prospectivamente en el tiempo, o en la valoración de eventos clínicos
(cirrosis, hepatocarcinoma, éxitus por enfermedad hepática) seguidos en
el tiempo de una manera retrospectiva (conocimiento de la fecha de
infección según la vía sospechosa de transmisión) o prospectiva
(seguimiento de pacientes a partir de un episodio de hepatitis aguda no A
no B, o C). Dichos estudios se resumen en las tablas 1 y 2.

Estos estudios no obstante presentan las limitaciones de incluir aquellos
pacientes con mayor expresividad clínica, elevación de transaminasas
etc., un tiempo de seguimiento corto para lo que es la duración de la
historia natural de la enfermedad y en muchos casos la no exclusión de
factores que pudieran aumentar la gravedad de la enfermedad hepática
(alcohol, coinfección, edad de infección, etc.). No obstante dan una
idea de la historia natural de la enfermedad por VHC sobre todo en los
primeros años de infección.
ESTUDIOS RETROSPECTIVOS-PROSPECTIVOS
Son los estudios con mayor calidad metodológica en la valoración de la
historia natural de la infección por VHC. Se basan en la identificación
e inclusión, retrospectivamente, de un elevado número de pacientes que
desarrollaron una hepatitis aguda no A no B (la mayor parte por el VHC)
dentro de otro grupo más amplio de pacientes que en algunos casos han
servido de grupo control pareados en todo menos en la presencia de
infección por VHC (Tabla 1). Estos pacientes posteriormente han sido
seguidos prospectivamente hasta la muerte o desarrollo de otros eventos
clínicos relacionados con su enfermedad hepática. En los mismos, la
probabilidad de desarrollo de cirrosis, hepatocarcinoma, o muerte por
enfermedad hepática varía según las características de la población
incluida8-10 (menor en niños, mujeres jóvenes), la vía de
contagio (menor en los adictos a drogas por vía parenteral en
comparación con la postransfusional o adquirida en la comunidad) y el
tiempo de infección. Sin embargo, estos estudios nos dan poca
información sobre lo que ocurre en los pacientes jóvenes una vez
transcurrida los primeros 20 años de la infección por el VHC.
Cabe destacar un estudio que incluye a su vez 3 grandes estudios de
pacientes transfundidos orientados a analizar la incidencia de la
hepatitis aguda postransfusional11,12. Los pacientes que
presentaron una hepatitis aguda no A no B, o C fueron emparejados en
proporción de 2/1 con un grupo control de pacientes transfundidos sin
hepatitis y seguidos durante un periodo medio de 25 años. La edad media
de los pacientes incluidos era de 49 años, claramente superior a las de
otras series. La mortalidad fue similar en ambos grupos (casos y
controles), observándose sólo una muy discreta diferencia en cuanto a la
frecuencia de muertes por enfermedad hepática (2,3 vs 1,3 y 4,1 vs 1,3% a
los 18 y 23 años de seguimiento, respectivamente), sugiriendo que la
causa principal de muerte en ambos grupos fue más la enfermedad por la
cual se precisó la transfusión que el desarrollo de una hepatopatía
relevante. De los 202 pacientes que desarrollaron una hepatitis aguda, un
50% (103 pacientes) fueron seguidos una media de 25 años observándose
que un 77% permanecían con el virus (RNA VHC positivos), un 17% tenían
una serología positiva pero un RNA VHC negativo y en un 7% no había
signos de infección por el VHC (ambos parámetros negativos). La mitad
persistían con las transaminasas elevadas. Un 15% presentaron cirrosis en
la biopsia hepática final.
Es importante destacar que los pacientes con cirrosis hepática por VHC
pueden permanecer asintomáticos y sobrevivir durante periodos prolongados
de tiempo. En un estudio de pacientes europeos con cirrosis por VHC sólo
un 7 y 18% presentaron hepatocarcinoma y descompensación de su enfermedad
hepática respectivamente a los 5 años de seguimiento13.
FACTORES a INFLUIR EN LA PROGRESIÓN DE LA HEPATOPATÍA PRODUCIDA POR
EL VIRUS C
Si observamos la tabla 1, la probabilidad del desarrollo de cirrosis es
diferente según el tipo de estudio realizado: retrospectivos 42%,
prospectivos 11%, retrospectivos-prospectivos 2%. Esta diferencia no es
sólo debida a la metodología del estudio sino también al diferente
tiempo de seguimiento-infección, tipo de población incluida en el
estudio y presencia de factores que pudieran modificar la historia natural
de la enfermedad (Tabla 3)14.

De todos ellos la edad a la
que ocurre la infección, la edad del paciente (>50 años), la ingesta
de alcohol (>50g/día), el sexo masculino, y la coinfección por el HIV
o VHB son los factores más importantes en la progresión de la fibrosis
en los pacientes con hepatopatía crónica C.
Aunque los factores virales son importantes en la predicción de la
respuesta del tratamiento antiviral, actualmente no hay evidencias de que
éstos influyan en la progresión de la enfermedad, si bien algunos
autores han demostrado en los pacientes con signos histológicos de
esteatohepatitis e infección por VHC un mayor grado de fibrosis en
aquellos con genotipo 3.
El estado inmunitario del paciente es importante en la historia natural de
la infección por VHC. Así se ha observado una mayor agresividad de la
hepatopatía por VHC en los pacientes HIV positivos y en los pacientes
postransplantados (mediana para el desarrollo de cirrosis 7 y 12 años
respectivamente). Asimismo un déficit de la inmunidad celular o humoral
podría ser la razón por lo que los pacientes con mayor edad presenten
una mayor progresión de la fibrosis.
MARCADORES DE PROGRESIÓN DE LA FIBROSIS
Una vez conocida la historia natural de la infección por VHC y en vista a
un posible tratamiento, sería interesante identificar aquellos sujetos
con un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad hepática clínicamente
relevante (mayor grado de fibrosis). En los diferentes estudios
longitudinales los factores que mejor se han correlacionado con una mayor
progresión de la fibrosis han sido la edad, los niveles de transaminasas
en el momento de la biopsia o durante el seguimiento y el grado de
actividad necroinflamatoria y fibrosis en la biopsia inicial3,6,15.
Niveles séricos de transaminasas
Estudios transversales han demostrado que los niveles de GPT o GOT se
correlacionan ligeramente con el grado de actividad necroinflamatoria y
poco o nada con el grado de fibrosis. Sin embargo, los estudios
longitudinales demuestran que aquellos pacientes con valores de
transaminasas mayor de 2-5 veces el valor normal desarrollan un mayor
grado de fibrosis durante el seguimiento que los pacientes con
transaminasas casi normales.
Un grupo de pacientes interesante son aquellos con infección por VHC (RNA
VHC+) con transaminasas normales. La mayor parte de estos pacientes en la
biopsia inicial presentan una actividad necroinflamatoria escasa y/o
grados mínimos de fibrosis (no presentan fibrosis o ésta es mínima en
un 76%). Asimismo la progresión de la fibrosis parece ser mucho menor en
comparación con los pacientes con transaminasas elevadas (0,05 vs 0,13
puntos Metavir año). La presencia de cirrosis en estos pacientes aunque
se haya descrita es excepcional (<1%) y en muchos casos puede ser
diagnosticada en base de otros datos clínicos (alteración de las pruebas
de función hepática, signos endoscópicos-ecográficos de hipertensión
portal, plaquetopenia, etc.). Sin embargo, aproximadamente un 5% de estos
pacientes presentan una elevación de transaminasas a lo largo del
seguimiento y podrían por tanto desarrollar una enfermedad hepática
relevante.
Actividad necroinflamatoria-fibrosis
La asociación entre la progresión de la fibrosis y el grado de actividad
necroinflamatoria y fibrosis en la biopsia inicial es controvertida.
Aunque estudios transversales demuestran una escasa correlación entre el
grado de actividad necroinflamatoria y el grado de fibrosis inicial,
estudios longitudinales con biopsias repetidas han demostrado que aquellos
pacientes con mayor actividad necroinflamatoria en la biopsia inicial
presentan una mayor progresión de la fibrosis. Esta discordancia en los
estudios transversales y longitudinales es probablemente debida a que la
inflamación y necrosis en la enfermedad por VHC son procesos dinámicos y
pueden fluctuar a lo largo del tiempo. Asimismo la mayor parte de los
estudios longitudinales demuestran una buena correlación entre la
progresión de la fibrosis y el grado de fibrosis en la biopsia inicial.
Sin embargo, muchos de estos estudios se han visto limitados al presentar
la gran mayoría de los pacientes incluidos grados mínimos o no fibrosis.
Esteatosis
Estudios transversales recientes han demostrado una correlación entre el
grado de esteatosis hepática y el grado de actividad necroinflamatoria y
de fibrosis en pacientes con infección por el VHC. En algunos enfermos el
grado de esteatosis es independiente al peso del paciente (índice de masa
corporal) y se asocia a la presencia del genotipo 3 del VHC. Este hecho ha
planteado la posibilidad de que la esteatosis sea consecuencia de un mayor
daño celular producido por este virus. Son necesarios, no obstante
estudios longitudinales que valoren si la esteatosis tiene un efecto
aditivo o no en la progresión de la cirrosis en los pacientes con
hepatopatía por VHC.
Conclusión
El hecho de que la hepatopatía crónica por el VHC sea actualmente la
indicación más frecuente de transplante hepático y la causa más
frecuente de hepatopatía en nuestro medio es probablemente reflejo de su
elevada prevalencia (aproximadamente un 1,8% de la población presenta
anticuerpos del VHC, 75% de ellos RNA VHC+) más que de la verdadera
agresividad de la infección por el VHC.
Basados en la literatura actual está claro que la gran mayoría de los
pacientes con infección por VHC presentan una buena evolución y su
calidad de vida o supervivencia se ven escasamente afectadas (Fig. 1)15.

Aproximadamente un 15% de los
pacientes con infección aguda por VHC lograrán aclarar el virus.
Aquellos que desarrollan una infección crónica por VHC, la mayor parte
permanecen asintomáticos durante años incluso décadas, aun presentando
transaminasas elevadas. El curso de la progresión de la fibrosis, que en
la mayor parte de los pacientes es lento e insidioso, es altamente
variable. Los datos actuales sugieren que cuando la infección se inicia
en la juventud (<40 años) la probabilidad de desarrollar cirrosis en
los primeros 20 años de la infección es baja (2-8%). Sin embargo, parece
que la infección por el VHC es más agresiva cuando ésta acontece en
personas mayores (>40-50 años: 20% de cirrosis a los 20 años de la
infección). Además existen otros factores que pueden acelerar el
desarrollo de cirrosis en los sujetos con VHC como son la ingesta de
alcohol, un estado inmunitario alterado (HIV, postransplantados) o la
coinfección por el VHB. Sin duda, una proporción de pacientes con VHC
(probablemente <20%) desarrollarán una enfermedad hepática relevante
(cirrosis, hepatocarcinoma). Sin embargo, es probable que la mayor parte
de los infectados por VHC no sufran las consecuencias del desarrollo de
una enfermedad hepática terminal y mueran por otras causas.
Aproximadamente un 30-40% de los pacientes con infección crónica por VHC
presentan transaminasas normales7. Aunque la mayor parte presentan signos
histológicos de hepatitis, ésta es más leve y van acompañados de
menores grados de fibrosis en comparación con los pacientes con VHC y
transaminasas elevadas. La progresión de la enfermedad hepática en estos
pacientes es poco frecuente y cuando ocurre se produce de una manera muy
lenta6,7.
Actualmente y debido a las características de la propia enfermedad y a la
generalización del tratamiento antiviral del VHC14, es difícil la
realización de estudios prospectivos, controlados (pareados) y de largo
seguimiento (décadas) que valoren la historia natural de la infección
crónica por VHC. Estos estudios son necesarios sobre todo para valorar la
incidencia de cirrosis y/o hepatocarcinoma en aquellos pacientes
infectados en la juventud (<40 años) con más de 20 años de
infección por VHC.
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Sección de Aparato Digestivo
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Irunlarrea, 4
31008 PAMPLONA
Tfno: 848 422026
E-mail: rosabriz@terra.es
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