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Entrenar
correctamente evita lesiones |
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Podemos definir como Fatiga Muscular al cansancio acumulado que un deportista experimenta mientras está realizando alguna actividad deportiva. La posible causa de la aparición de esta fatiga puede estar debida al incremento del ritmo metabólico en el músculo dando lugar a una elevada producción de sustancias oxidantes. El entrenamiento o la práctica deportiva de forma habitual puede combatir los efectos nocivos de los oxidantes aumentando el nivel de enzimas antioxidantes, y en consecuencia, el deportista ve retrasada la aparición del cansancio. El propio ejercicio estimula a largo plazo las defensas del atleta. Se define como Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) aquella dolencia caracterizada por un fuerte cansancio, dolor de cabeza y en las articulaciones, insomnio y por dolencias musculares. Estos síntomas muy bien podrían asemejarse a los sufridos durante un proceso gripal, pero si perduran durante más de seis meses se trata de esta desconocida dolencia, que, desgraciadamente ni siquiera los propios médicos pueden diagnosticar en muchos casos. Esta enfermedad suele afectar más comúnmente a aquellos trabajadores altamente cualificados (directivos, altos cargos…) y se ha demostrado que únicamente se han hallado casos en aquellos países desarrollados y nunca en los países pobres. Por otro lado, estudios recientes también han mostrado que los individuos de raza blanca padecen más esta dolencia que aquellos de otras razas, cuya prevalencia es menor. La depresión, el estrés crónico o enfermedades virales son trastornos que a menudo presentan las mismas sintomatologías que la SFC. Por este motivo, muchos de los casos de fatiga crónica nunca se llegan a diagnosticar o, por otro lado, a muchos pacientes se les diagnostica esta dolencia de forma errónea. Los expertos aún no tienen claro cuáles son las causas de esta enfermedad y cuál es el tratamiento idóneo. Se trata de un mal "híbrido" ya que influyen aspectos físicos y psicológicos en el mismo, y por esta motivo suele ser tratada tanto por neurólogos, como por psiquiatras o psicólogos. Para poder diagnosticar esta dolencia es necesario esperar un periodo mínimo de 6 meses y observar que los síntomas no tienden a mejorar mediante el descanso. Los médicos recomiendan hacer ejercicio y madrugar (ya que el descanso no mitiga los síntomas) y en algunos casos, los analgésicos o los antidepresivos mejoran a los pacientes. Más de la mitad de los enfermos no se cura nunca y al 80% le supone un grave perjuicio para su actividad diaria. Más del 70% de los afectados son mujeres y, paradójicamente, afecta más a los enfermos jóvenes, entre 18 y 40 años, que a los ancianos. |
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