| NÚMERO 2 NOVIEMBRE 2000 | |||
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| El Ictus en Navarra | |||
En el 2001 se potenciará esta unidad en el Hospital de Navarra como centro referente en nuestra Comunidad
El ictus o enfermedad vascular cerebral constituye un grave problema sanitario en Europa. Cada año se presentan más de 200 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra, que sufrirá un incremento en las próximas décadas, significa que sólo en Navarra más de mil personas sufren un ictus al año. Esta enfermedad conlleva uno de los mayores índices de ocupación de camas hospitalarias, y además, el problema sobrepasa el ámbito hospitalario, ya que en España alrededor de 300.000 personas presentan secuelas neurológicas por estas enfermedades y requieren asistencia médica a nivel de Atención Primaria y Especializada. Este grave problema sanitario puede comenzar a controlarse si se recuerda e insiste en todos los medios sociales que el ICTUS es una urgencia médica tratable y una catástrofe evitable, que precisa de un tratamiento inmediato. El extraordinario desarrollo de la investigación en patología cerebrovascular permite disponer en la actualidad de nuevos tratamientos, algunos de los cuales han demostrado su eficacia clínica cuando son utilizados en las primeras horas de evolución de los síntomas en pacientes bien seleccionados. Todos estos nuevos conocimientos sólo tendrán un impacto socio-sanitario si van precedidos de un cambio sustancial de la asistencia sanitaria. En primer lugar, es necesario transmitir a la población y, a los sanitarios en particular, la idea de que el ictus cerebral es una emergencia médica, que debe ser rápidamente identificada y remitida a aquellos hospitales preparados para atender coordinadamente a estos pacientes.
En España las Unidades de Ictus son ya una realidad que ha demostrado en diversos trabajos sus excelentes resultados. Se ha comparado la eficacia de las unidades de ictus con los equipos de neurología o de atención domiciliaria y se ha podido demostrar, tras un año de seguimiento, que la mortalidad y morbilidad o recurrencias fueron menores de forma significativa entre los atendidos por un equipo de neurólogos. "Con la creación de esta Unidad, afirma el Dr. Gallego, neurólogo del Hospital de Navarra en un estudio que ha elaborado sobre las Unidades de Ictus, se conseguiría que el 90 por ciento de los casos de ictus que se atienden en Urgencias podrían estar tratados bajo la supervisión de un Neurólogo de modo homogéneo -según un protocolo-, y además, recibirían una asistencia global e interdisciplinaria. De este modo, un paciente que acude a un Servicio de Urgencias con una enfermedad vascular cerebral debe ser allí valorado y tratado en primera instancia por un neurólogo, y posteriormente, si cumple los requisitos de ingreso, trasladarlo al Servicio de Neurología o a la Unidad de Ictus, donde deberá permanecer al menos 48 horas. Una vez resuelto el problema de la fase aguda, podría continuar su estancia en el propio Servicio de Neurología o bien proceder a su traslado al hospital de referencia". El Hospital de Navarra -y en concreto el Servicio de Neurología-, según se especifica en el estudio, podría ser el lugar idóneo para la ubicación de una Unidad de Ictus. Este centro dispone de Neurorradiología, Angiorradiología, una Area de Cardiología, Cirugía vascular, Neurocirugía estrechamente relacionados con los neurólogos y enfermeras dedicados especialmente a esta patología y de métodos de estudio neurosonológicos realizados por los propios neurológos. Además, dispone de un Registro de Enfermedad Vascular Cerebral, en funcionamiento desde 1993, con más de 3000 pacientes registrados de protocolos actualizados de ingreso y manejo terapéutico del ictus. La importancia que tiene la patología vascular cerebral nos exige una particular dedicación en estrecha colaboración, multidisciplinar, con otras especialidades como la Cardiología, Cirugía Vascular, Neurocirugía,Neuroradiología, Angiorradiología y Radiología intervencionista, Cuidados Intensivos, Rehabilitación y Hematología por citar las más importantes. Todas estas especialidades se encuentran plenamente desarrolladas en el Hospital de Navarra |
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| La atención especializada y precoz del ictus, como ya se ha dicho, contribuye a reducir la mortalidad, la disfunción residual, el grado de incapacidad de los pacientes, y además, reduce también su estancia hospitalaria. "En nuestra experiencia, advierte el neurólogo, observamos cómo la gran mayoría de pacientes con ictus agudo podrían ser remitidos para atención médica especializada dentro de las primeras tres o seis horas, y de este modo, el propio centro hospitalario ofrecería una atención precoz dentro de esta franja horaria".
Los neurólogos han desarrollado una papel fundamental en la investigación clínica y terapéutica del ictus. "Ya no se puede defender la idea de una ausencia de tratamiento específico del infarto cerebral, explica el Dr. Gallego. Los ensayos clínicos con fibrinolísis han demostrado su eficacia cuando se utiliza, con una cuidadosa selección de los pacientes, en las primeras tres horas.Los ensayos con neuroprotectores estudian una ventana de hasta doce horas, incluso en una magnitud mucho más modesta, la administración precoz de aspirina también ha demostrado que mejora el pronóstico del infarto cerebral". En el estudio se detallan todos los problemas, extrahospitalarios y hospitalarios, que provocan retrasos en la aplicación del tratamiento a los pacientes que sufren un ictus. Entre los problemas extrahospitalarios, se destaca el desconocimiento por parte de la familia o del propio paciente, de los signos amenazantes del ictus (en Alemania, por ejemplo, sólo el 5 por ciento de la población conoce los síntomas del ictus frente al 50 por ciento de la misma población que conoce los del infarto de miocardio), y los equipos paramédicos tampoco suelen realizar un diagnóstico correcto.
Para solucionar estos problemas, el Dr. Gallego resalta la importancia de educar a la población (sociedad, familia, amigos, compañeros de trabajo) en el conocimiento de los síntomas de alarma del ictus. "El mensaje más importante que se debe transmitir a la población es que el paciente debe ser trasladado lo más urgentemente posible a un centro hospitalario". En lo que se refiere a los equipos paramédicos, éstos deben tener una correcta preparación para que sepan reconocer de forma precoz los síntomas y la necesidad de hospitalización urgente. Se debería habilitar un sistema de socorro generalizado con un código para la EVCA. Asimismo, es importante desarrollar actividades de formación continuada con los distintos profesionales y especialmente los de Atención Primaria. Entre los problemas hospitalarios que retrasan el tratamiento de estos pacientes, el neurólogo se refiere a la ausencia de equipos de ictus, seguridad diagnóstica precoz, dificultad para el acceso rápido a los exámenes complementarios, tratamiento rehabilitador y los cuidados intermedios que se dan en muchos centros hospitalarios de nuestro país. Las soluciones que se proponen son las siguientes: -Evaluación en el área de urgencias por un neurólogo ("los neurólogos están especialmente formados para la valoración diagnóstica y terapéutica del ictus. Ninguna otra especialidad de la medicina puede ofrecer mejores cuidados a estos pacientes. Por ello, nuestra responsabilidad es liderar un equipo multidisciplinar de profesionales. Es imprescindible que en nuestra comunidad se pueda disponer de neurólogos de guardia durante 24 horas "). -Diagnóstico inicial: la categorización con la historia y el examen clínico permite una aproximación diagnóstica correcta en el 62 por ciento de los enfermos frente al diagnóstico final a los tres meses. "La TC cerebral y los estudios no invasivos vasculares (Doppler continuo y doppler transcraneal) son herramientas de trabajo insustituibles durante la fase aguda del ictus". -Agilización del estudio clínico y del acceso a los diferentes exámenes complementarios. "Es fundamental evitar retrasos. La frase, asegura el neurólogo, "tiempo es cerebro" fue acuñada por neurólogos americanos para matizar que los minutos de retraso en la evaluación y tratamiento equivalen a tejido cerebral y funciones neurológicas perdidas". -Tratamiento rehabilitador precoz. Éste debe realizarse en la fase aguda del ictus. En esta fase el objetivo prioritario será la prevención de complicaciones, retracciones articulares, algias, contracturas de las extremidades paralizadas, tromboflebitis y úlceras de decúbito, aspiración de alimentos y espasticidad. Este tratamiento debe iniciarse desde el primer día e incluirá cambios posturales y la movilización activa y pasiva de las extremidades. En esta labor es importante la participación del personal de enfermería y de las familias. Por esta razón, proponemos que se habilite un Plan de Rehabilitación específico para el paciente con ictus". -Cuidados intermedios. Muchos de los pacientes, después de la fase aguda, presentan graves secuelas físicas que dificultan su integración en su medio familiar. En este sentido, se destaca la valiosísima ayuda que está prestando el Hospital San Juan de Dios. |
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| Según se explica en el estudio, numerosos trabajos han demostrado las ventajas de la puesta en marcha de la Unidad de Ictus (exactitud diagnóstica, enfoque estandarizado del paciente y la aplicación de un tratamiento más adecuado) y, además, se consigue una disminución de la mortalidad de hasta un 25 por ciento a un año de seguimiento, y una reducción de las complicaciones de un 36 por ciento y sus efectos se mantienen incluso 5 o 10 años después del ictus.
El trabajo también se refiere a los criterios generales de ingreso en la Unidad de Ictus. En general, todos los pacientes -independientemente de su edad, tipo de ictus, tamaño o localización de la lesión o lesiones en los estudios de neuroimagen- que hayan sufrido un proceso vascular cerebral dentro de las primeras 48 horas. Los déficits recientes, leves y/o moderados tendrán prioridad sobre los muy graves. Dentro de los procesos vasculares cerebrales, se especifica el ingreso en esta Unidad de los pacientes con ataques isquémicos transitorios, estenosis u oclusión asintomática, y hemorragias cerebrales, en el caso de malformaciones vasculares, aneurismas o angiomas asintomáticos, deberían ingresar únicamente si se considera una eventual intervención quirúrgica o técnica radiológica endovascular. En definitiva, según concluye este neurólogo del Hospital de Navarra, "debemos centrar nuestros esfuerzos en lograr que los pacientes con ictus sean enviados de forma precoz a hospitales de referencia con el objeto de conseguir de forma completa y rápida el óptimo conocimiento de la fisiopatología del evento cerebro-vascular. Las Unidades de Ictus, sin duda, van a lograr que los resultados sean cada vez mejores". Después de todo lo expuesto se concluye que Navarra debería contar con una Unidad de Ictus de referencia dentro de los Hospitales de la red pública para pacientes con Ictus agudo y logicamente con una guardia de neurología durante las 24 horas. Este objetivo debe contar con la estrecha colaboración entre todos los neurólogos del Servicio Navarro de Salud. Su implantación en España es ya una feliz realidad. Idoia Olza, colaboradora espejo sanitario y periodista diario médico |
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| Actualmente el Servicio de Neurología del Hospital de Navarra está dirigido por un equipo de neurólogos que encabeza el Dr. J. A. Villanueva, al que le acompañan: Dr. G. Delgado, Dra. M. Bujanda, Dr. F. Lacruz, Dr. G. Soriano, Dra. T. Ayuso, Dr. J. Gállego y Dra. E. Erro.
Claves de la enfermedad El ictus o enfermedad vascular cerebral ocurre por una repentina disminución o interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro (en el 80 por ciento de los casos), o también por una hemorragia en el propio cerebro o en sus envolturas. Las manifestaciones pueden no ser tan dramáticas o dolorosas como un ataque cardíaco ( angina de pecho o infarto ), pero los resultados son igual o más devastadores. Los SÍNTOMAS más frecuentes son:
Los trastornos de la sensibilidad pueden aparecer de forma aislada, con acorchamiento u hormigueo de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, que, a veces, abarcan únicamente a la cara y brazo o incluso a la cara y mano. La sensación de vértigo, pérdida de equilibrio o caída brusca inexplicable, si se acompaña de cualquiera de los síntomas previos, también merece una atención urgente.
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